POESIA PARA EL POBRE
“Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica”…así dice el bueno de Gabriel Celaya en su obra “La poesía es un arma cargada de futuro”, pero en este país nuestro que poca o nada de poesía se lee.
Siempre pensé que la cultura es lo único que realmente puede salvar a un pueblo, porque la cultura permite ver la miseria de los pueblos y pode...r combatirla, porque la cultura es el despertar del hombre.
Aquellos estados que no invierten en cultura están irremediablemente destinados a fracasar en la miseria, subordinación y desprestigio para sus subordinados. Invertir en cultura es invertir en futuro, por eso muchos de los Gobiernos, desdeñan este apartado tan primoroso y señero de la vida de cada ser humano.
La cultura tiene que estar al alcance de todos, no se mide el valor de un hombre por sus ropas o por los bienes que posee, el verdadero valor de un hombre es su educación y su cultura.
Exijamos pues, cultura para todos, cultura para entender cómo y cuándo hay que ser mejores con nosotros mismos y con nuestros semejantes, que podamos decir en todo momento lo que queremos y cómo lo queremos.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo. Maldigo la poesía concebida como un lujo, cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentiende y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
“Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica”…así dice el bueno de Gabriel Celaya en su obra “La poesía es un arma cargada de futuro”, pero en este país nuestro que poca o nada de poesía se lee.
Siempre pensé que la cultura es lo único que realmente puede salvar a un pueblo, porque la cultura permite ver la miseria de los pueblos y pode...r combatirla, porque la cultura es el despertar del hombre.
Aquellos estados que no invierten en cultura están irremediablemente destinados a fracasar en la miseria, subordinación y desprestigio para sus subordinados. Invertir en cultura es invertir en futuro, por eso muchos de los Gobiernos, desdeñan este apartado tan primoroso y señero de la vida de cada ser humano.
La cultura tiene que estar al alcance de todos, no se mide el valor de un hombre por sus ropas o por los bienes que posee, el verdadero valor de un hombre es su educación y su cultura.
Exijamos pues, cultura para todos, cultura para entender cómo y cuándo hay que ser mejores con nosotros mismos y con nuestros semejantes, que podamos decir en todo momento lo que queremos y cómo lo queremos.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo. Maldigo la poesía concebida como un lujo, cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentiende y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

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