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miércoles, 20 de enero de 2016

ULTIMAMENTE
Últimamente, tal vez por el exceso de publicación, en Facebook, en el blog, en el periódico, me siento totalmente indefenso, pues raro es el día que no tengo que estar dando explicaciones y la verdad cansa bastante.
Antes, me cansaban los insultos, amenazas, bloqueos, hasta el punto de estar en más de una ocasión el mandarlo todo al carajo, para qué quiero yo, a mis años complicaciones calentamientos de cabeza y de otras partes del cuerpo.
Pero no, está visto ...que hay que ser, pensar y actuar como quiere cada uno de las personas que te leen; aquí no puede haber disparidad de opiniones o caracteres, aquí solo vale el pensamiento único. Entonces, he recordado aquellas palabras que decía mi Padre…”no te preocupes por lo que dicen de ti, recuerda que el árbol que más frutos da, es aquel que más piedras le tiran”, y creo que en este caso, no es por los frutos sino, más bien por el cansancio de tener que estar dando todo tipo de aclaraciones.
Esto del Facebook, ya lo he dicho varias veces, muchas veces, personas que no conoces de nada y añades a tu lista de contactos, sabiendo que la mayoría de las veces, ni siquiera llegaras a estrechar la mano de esa persona y decirle un hola encantado de conocerte! Personas que desconoces sus gustos, costumbres y en la mayoría de los casos sus pensamientos y menos aún, sus sentimientos.
Pero durante un tiempo, hay una comunicación on line, como le dicen ahora, y parece ser que hay sintonía y gustos comunes, pero no, craso error, hay otro momento en el que si tocas su punto débil ya se rompe el milagro de esa comunicación y surgen los roces, malos gestos y sobre todo alguna que otra mala palabra.
Solo quiero volver a repetir por penúltima vez, que sigo siendo el mismo de siempre, aquel que solicitaste amistad o tal vez te la solicitó él, que escribo siempre en mi muro y como mi casa o mi templo, puedo y debo decir lo que me viene en gana.
Darte las gracias siempre, por estar en mi vida, por hacerme sonreír, vivir, soñar, por darme cariño y humor con tus comentarios en este infernal medio del Facebook; muchas veces incluso sin saber si me siento alegre o triste, pero sigues ahí. No puedo pedir perdón, pues creo que siempre hago gala de mi tolerancia y amistad, solamente me siento iracundo y con ganas de mandar freír espárragos a tanto mangante, embustero y sinvergüenza.
Y es que hemos llegado últimamente a un punto de risa, te observan, te critican, te envidian y al final TE IMITAN.

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