SE ACABO LO QUE SE DABA…
Por fin se acabó la Navidad, ya era hora, me iba a quejar y recordé que tengo un techo donde dormir, que comer, que beber, que estoy sano. Pero sin embargo mi carta a los Reyes, hubiese sido no para que me trajeran, si no para que se llevaran.
Que se llevaran a este gobierno que tanto nos ha engañado, a esta oposición que tanto nos ha defraudado, a esos sindicatos corruptos y zampabollos, en definitiva para que se llevaran a todos los políticos impre...sentables y mala gente.
Les habría pedido que se llevaran la desidia con que son tratados los dependientes, esos seres maravillosos y que se encuentran abandonados, que se lleven también el trato discriminatorio para los jubilados, que de una vez por todas no nos den gato por liebre y sobre todo que mantengan la dignidad de las personas.
Les habría pedido que las personas no juzguemos por las apariencias, pues podemos equivocarnos, ya que un corazón rico puede estar bajo un abrigo pobre; les pediría fuerza, sí mucha fuerza para de una vez por todas quejarnos contra todo lo establecido y todo lo que nos ata y no nos deja ser libres.
Ya va siendo hora, no se puede seguir con esta mansedumbre, a nada te acostumbres, para que nada te haga falta. No fiemos todo a la suerte, pues la suerte acompaña aquellos que creen en ella, nunca pierdas las esperanzas, ya que hoy pude ser tu oportunidad…aprovéchala!!
No seáis mal pensados, que no les voy a pedir que se lleven al Rey y toda su familia, pues lo único que nos traen es descrédito y que nos tapemos los bolsillos; pero sí que se dediquen a otra cosa, como buscarse otro empleo.
En fin termino, ya que en un primer momento les iba a pedir que no me suban el recibo de la luz, también pensé que no me suban el agua, la basura, el transporte, los colegios, el pan, la leche y los huevos, porque huevos hay que tener para poder asumir todas esas subidas, pero como buen Progre Abuelo jubilado, que esa es otra, pues aún seguimos con las etiquetas, no puedo quejarme con total libertad.
Majestades, váyanse lejos y no vuelvan hasta el año que viene o al menos hasta que me traigan todo lo que les he pedido, yo al menos seguiré pensando que aún es posible y que las pequeñas cosas son las importantes, aunque eso sí…las mejores cosas de la vida, no son cosas.
Por fin se acabó la Navidad, ya era hora, me iba a quejar y recordé que tengo un techo donde dormir, que comer, que beber, que estoy sano. Pero sin embargo mi carta a los Reyes, hubiese sido no para que me trajeran, si no para que se llevaran.
Que se llevaran a este gobierno que tanto nos ha engañado, a esta oposición que tanto nos ha defraudado, a esos sindicatos corruptos y zampabollos, en definitiva para que se llevaran a todos los políticos impre...sentables y mala gente.
Les habría pedido que se llevaran la desidia con que son tratados los dependientes, esos seres maravillosos y que se encuentran abandonados, que se lleven también el trato discriminatorio para los jubilados, que de una vez por todas no nos den gato por liebre y sobre todo que mantengan la dignidad de las personas.
Les habría pedido que las personas no juzguemos por las apariencias, pues podemos equivocarnos, ya que un corazón rico puede estar bajo un abrigo pobre; les pediría fuerza, sí mucha fuerza para de una vez por todas quejarnos contra todo lo establecido y todo lo que nos ata y no nos deja ser libres.
Ya va siendo hora, no se puede seguir con esta mansedumbre, a nada te acostumbres, para que nada te haga falta. No fiemos todo a la suerte, pues la suerte acompaña aquellos que creen en ella, nunca pierdas las esperanzas, ya que hoy pude ser tu oportunidad…aprovéchala!!
No seáis mal pensados, que no les voy a pedir que se lleven al Rey y toda su familia, pues lo único que nos traen es descrédito y que nos tapemos los bolsillos; pero sí que se dediquen a otra cosa, como buscarse otro empleo.
En fin termino, ya que en un primer momento les iba a pedir que no me suban el recibo de la luz, también pensé que no me suban el agua, la basura, el transporte, los colegios, el pan, la leche y los huevos, porque huevos hay que tener para poder asumir todas esas subidas, pero como buen Progre Abuelo jubilado, que esa es otra, pues aún seguimos con las etiquetas, no puedo quejarme con total libertad.
Majestades, váyanse lejos y no vuelvan hasta el año que viene o al menos hasta que me traigan todo lo que les he pedido, yo al menos seguiré pensando que aún es posible y que las pequeñas cosas son las importantes, aunque eso sí…las mejores cosas de la vida, no son cosas.

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