SALVAR A SALOBREÑA
Son muchas las cartas al periódico y relatos dedicados a mi pueblo, Salobreña, el pueblo más bonito de España. Ya sé que siempre estamos en los papeles para bien o para mal, pero que ahora surjan después de tantos años plataformas para salvar la vega, cuando lo que tenían que haber salido eran plataformas para salvar el pueblo.
Y es que creo que la enfermedad más contagiosa es la desesperanza, por lo que pudo ser y no ha sido, por lo que soñamos, por lo qu...e vivimos o tal vez por aquello que debimos defender y no hicimos.
Las redes sociales están que arden, perfiles falsos creados exprofeso para fomentar el enfrentamiento y la discordia, la confusión y el desánimo; todo vale con tal de echar por tierra la idea soñada de unos pocos hoteles, solo dos, en el litoral de Salobreña.
Y yo, como salobreñero de nacimiento y sentimiento me pregunto una y otra vez, dónde estaban toda esta gente cuando hacían falta hace 10 años que se cumplen ahora del cierre de la última fábrica de azúcar en Europa. Dónde salieron a protestar por la muerte lenta y progresiva de una de las mejores vegas subtropicales del continente.
Es fácil hablar, escribir y manipular a los habitantes de un pueblo que siempre se ha quedado atrás en el reparto de prebendas, tanto a nivel de infraestructuras como de dividendos para invertir en el municipio. Sean del color que hayan sido los gobiernos municipales, siempre miraron por su interés y no por el del pueblo y claro, ahora nos quejamos de que no hay vega y de que no hay hoteles.
Salobreña siempre ha necesitado y sigue necesitando gente emprendedora, con ganas de pelear y luchar por llevar su riqueza ambiental y su clima excepcional a todos aquellos que deseen paz y tranquilidad. Con un turismo sostenible y sostenido que haga factible el conjugar modernidad y desarrollo con vida y tradiciones de toda la vida.
Sé que no puedo ser objetivo al hablar de Salobreña, pues este jubilado siempre está soñando con todo lo mejor para sus pueblo y sus habitantes, pero no me gusta nada la demagogia y ligereza con la que hablan personas de fuera y dentro del pueblo, sin conocer problemas ni raíces del mismo.
Son muchas las cartas al periódico y relatos dedicados a mi pueblo, Salobreña, el pueblo más bonito de España. Ya sé que siempre estamos en los papeles para bien o para mal, pero que ahora surjan después de tantos años plataformas para salvar la vega, cuando lo que tenían que haber salido eran plataformas para salvar el pueblo.
Y es que creo que la enfermedad más contagiosa es la desesperanza, por lo que pudo ser y no ha sido, por lo que soñamos, por lo qu...e vivimos o tal vez por aquello que debimos defender y no hicimos.
Las redes sociales están que arden, perfiles falsos creados exprofeso para fomentar el enfrentamiento y la discordia, la confusión y el desánimo; todo vale con tal de echar por tierra la idea soñada de unos pocos hoteles, solo dos, en el litoral de Salobreña.
Y yo, como salobreñero de nacimiento y sentimiento me pregunto una y otra vez, dónde estaban toda esta gente cuando hacían falta hace 10 años que se cumplen ahora del cierre de la última fábrica de azúcar en Europa. Dónde salieron a protestar por la muerte lenta y progresiva de una de las mejores vegas subtropicales del continente.
Es fácil hablar, escribir y manipular a los habitantes de un pueblo que siempre se ha quedado atrás en el reparto de prebendas, tanto a nivel de infraestructuras como de dividendos para invertir en el municipio. Sean del color que hayan sido los gobiernos municipales, siempre miraron por su interés y no por el del pueblo y claro, ahora nos quejamos de que no hay vega y de que no hay hoteles.
Salobreña siempre ha necesitado y sigue necesitando gente emprendedora, con ganas de pelear y luchar por llevar su riqueza ambiental y su clima excepcional a todos aquellos que deseen paz y tranquilidad. Con un turismo sostenible y sostenido que haga factible el conjugar modernidad y desarrollo con vida y tradiciones de toda la vida.
Sé que no puedo ser objetivo al hablar de Salobreña, pues este jubilado siempre está soñando con todo lo mejor para sus pueblo y sus habitantes, pero no me gusta nada la demagogia y ligereza con la que hablan personas de fuera y dentro del pueblo, sin conocer problemas ni raíces del mismo.
PD. La foto es de mi amigo Francisco Paloma

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