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miércoles, 6 de enero de 2016

ME GUSTAN LOS MEDICAMENTOS (Y III)
Otra cosa que me encanta de los medicamentos es el prospecto. A veces con sólo leerlo y ver la cantidad de cosas que cura, ya me siento
mejor.
Bueno, menos con los prospectos de los tranquilizantes. Porque te...
pones a leer los efectos secundarios y... "Este medicamento le puede
producir mareos, temblor, cefalea, insomnio con ansiedad y depresión,
visión borrosa, sequedad en la boca, estreñimiento, taquicardia..."
Pero, ¿cómo puede eso tranquilizar a alguien?
Bueno, y si nos ponemos a criticar... Hay un medicamento que a mí me pone muy nervioso: Las gotas, por ejemplo. No se conoce a nadie que, haya conseguido echarse el número de gotas que le dice el médico.
Porque, ¿cómo lo haces? Tienes la cabeza de lado, el cuentagotas
arriba... Y ahora... ¿Cómo cuentas las gotas?
Al final acabas:- Uno, dos, tres chorro, cinco, seis, chorro... doce...
Eso sí, cuando uno está realmente mal, no hay nada como las inyecciones.
Lo que pasa es que da un poquitín... de miedo.
Yo además tengo la mala suerte de que siempre que voy a pincharme, me toca el 'practicante'; o sea, ¡el que quiere practicar con mi culo!
¡Joder, si quiere practicar, que practique con el culo de su padre, y
luego que venga!
Lo que pasa es que como estás muy mal, dices: "Vamos pa'adelante",
... te bajas los pantalones ... el tío se pone a tu espalda ... Y no
hace ruido. ¿Qué estará haciendo?
¿Se habrá ido? No, porque de pronto te dice... - Relaje la nalga...
¿Como que relaje la nalga?
Mire usted, yo con el culo al aire y un tío por detrás ... ¡No me relajo nunca!
Aunque, no nos engañemos: Duele, pero un jeringazo es mano de santo.
Y es que los medicamentos te hacen la vida más fácil.
En fin, que... ¿Saben lo que les digo?
Que en vez de dejar de tomar medicinas, lo que voy a hacer es dejar
de ir al médico.
Y así me tomo lo que quiero .

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