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miércoles, 7 de octubre de 2015

LA OTRA ROMERIA
Ya creo haber escrito alguna vez sobre mis recuerdos para con las fiestas de la Virgen del Rosario, Patrona de Salobreña. En mi pueblo siempre han durado más las fiestas de San Juan y San Pedro que las de la Patrona, no obstante todos los salobreñeros siempre deseábamos llegara el día 7 de octubre fiesta de Nuestra Señora del Rosario, para celebrar nuestra Romería.
En eso tengo que reconocer que también hemos sido un tanto particulares, por no decir raros, pues cada año dependiendo en qué día de la semana caía el día 7, celebrábamos la romería un día u otro. Años hubo que incluso debido a la apatía y falta de recursos económicos, ya entonces estábamos en crisis, no se constituían comisión de fiestas y peligraba incluso la Romería. Limitábase todo a los actos oficiales y religiosos.
Transcribo literalmente cómo fue el recorrido de la Romería del año 1950, año de crisis como ya he comentado y que estuvo a punto de no celebrarse..."la salida será desde la Cochera, calles Calvo Sotelo y Primo Rivera, Pontanilla, subida carretera, traslado por la misma hasta la Casa del Río donde tendrá lugar el disparo de palmas y cohetes y seguidamente, ya de noche, regreso en completa y perfecta formación, por carretera y dando vuelta por el Cuartel, subida al pueblo, llegada a la Plaza, Bóveda, calle Estación hasta el templo".
La Virgen ha montado en todos los medios habidos y por haber, desde camión, carros, tractores, carretas, hasta motocarros de la época, pero eso sí siempre llevada con una gran devoción. Ha llegado hasta la Casa del Río, La Caleta.
La celebración de las fiestas también pasó por lugares majestuosos como el Paseo de las Flores, sitio emblemático donde los haya para la celebración de todo tipo de festejos y donde se congregaban los columpios, la noria, los patos y las cadenas. Había sitio para la tómbola, la caseta de tiro al blanco y los puestos de pasteles, helados y venta de gaseosas, sin olvidar la pista de baile.
Años hubo que se instaló una plaza de toros portátil, unas veces en la Fuente de la Raja y otras cerca de donde hoy se asienta el ayuntamiento; el caso es que a pesar de la crisis, la falta de dinero y los años escasos, participaba todo el pueblo y venían gente de La Caleta, Lobres e incluso de Motril. La banda de música dirigida estupendamente por el Abuelo de mi Primo Pepe Luis, "El Maestro" D. José González (padre) el Siorico, maestro de la banda y maestro en la zapatería que tenía en el Postigo.
Se tocaba diana a las ocho de la mañana y la banda de música, con todos los chiquillos del pueblo, salía de la Plaza del Ayuntamiento tocando y recorría todas las calles. Lo hacían todos los días que duraban las fiestas.
Con el tiempo se fue instaurando el paseo hasta la playa, juegos de cucañas, travesía a nado del peñón, carrera de cintas a caballo, carrera de sacos y por supuesto de misa rociera. Habría que decir ya que Salobreña nunca tuvo tradición alguna de las mujeres vestidas con traje de faralaes como tiene hoy día y por supuesto nunca se oían las dichosas sevillanas.
Recuerdos imborrables que ya hoy son todo un anecdotario de nostalgia, esa Heladería de Pepa en la calle Nueva, con sus riquísima leche rizada con mucha canela y sus deliciosos napolitanos, todo artesano, natural, auténtico, sin química. La Taberna de Rafael Bosch y sus calimochos, sus vasos de vino pesetero o el gorro que se vendía a media peseta más caro. Las copas de anís por la mañana al iniciar los hombres su jornada para ir al campo, incluso en su puerta tenía una manilla de enganche donde se amarraban los mulos. Esas tortas de aceite que tenía Jesús o El caraqueño, ya difícil de paladear hoy día.
Aunque cada pueblo conserva su tradición en el modo de participar en la Romería, en Salobreña ya va siendo hora qué decidamos qué tipo de Romería nos apetece más si el jolgorio importado de los sevillanos con su trajes, canciones y maneras o el autóctono nuestro de toda la vida.
Habría que ver la posibilidad de dar participación a la juventud, pues se corre siempre el riesgo de languidecer y caer finalmente en el olvido algo tan nuestro y de tanto sabor y nostalgia. Realzar los actos sociales, culturales deportivos y gastronómicos.
Ver la posibilidad que el día siguiente a la Romería sea festivo, caiga el día que caiga, para que tanto niños, jóvenes y adultos puedan disfrutar a tope de muestra Romería.
Y por supuesto algo realmente importantísimo, es la colaboración de todo el pueblo independientemente quién sea el alcalde o corporación municipal, pues la Romería es de nosotros y para nosotros, que no nos quiten algo tan nuestro. ¡Viva nuestra Romería!

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