Imagen

Imagen

sábado, 24 de octubre de 2015

Ayer, por ser sábado, tocó un pequeño homenaje al choto, ese plato que tanto me gusta y que tanto ha marcado mi vida en Salobreña. Ese peregrinar a Molvizar para traer el choto, ese lavar las tripas con limón, ese colgar el animal toda una noche al oreo, esa elaboración con ese majado secreto de mi Primo Pepe Luis y sobre todo esa compañía familiar que tanto echo de menos, de aquellos que ya no están con nosotros. Al final, el plato quedó casi limpio, pues los ajos eran muchos y el aceite estaba de rechupete.

No hay comentarios:

Publicar un comentario