Hemos dejado atrás el buen tiempo y las comidas ligeras, para ir metiéndonos en los platos de cuchara, de todos ellos el que más me gusta, sin duda alguna, es el puchero de coles. Ay qué rico! Hubo un tiempo que cuando bajaba a Salobreña, familia y amigos me llamaban para comerlas y aunque parezca de risa, no lo es, todos los días que estaba en el pueblo, me pasaba de casa en casa comiendo coles. Como siempre, mis grandes maestras, mi Abuela Laura y ni Madre las hacían de dulce, pero hubo unas que aun las tengo guardadas en mis sabores. El puchero de coles que hacía María la Estanquera, era maravilloso, parecía blanqueado con cal y su fuente de pringue no se acababa nunca…costilla, oreja, rabo, tocino, morcilla…qué sabor más rico.


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