MAL DE MUCHOS…
Vamos a ver si nos aclaramos, queremos hoteles, puerto deportivo, infraestructuras o queremos seguir siendo los primos de la costa, aunque nos devuelvan el dinero que nos pertenece.
Pues ahora resulta, que tenemos que sentirnos felices y contentos de que, Salobreña recupera dos parcelas y 310.000 euros de un fallido proyecto de turismo sanitario. Nada queda ya de aquellas dos parcelas de Enfermundi (vaya nombrecito que le pusieron) y que tanta vida y trabajo i...ba a dar en el pueblo.
Algunos nos habíamos hecho a la idea, que si no pudimos llegar en los años de bonanza a tener un apartamento en la playa, por lo caros que eran, ahora, en la vejez, al menos sí que estaríamos cerca de nuestro querido rebalaje. Pues no, tampoco, la mosca cojonera sigue sobrevolando por Salobreña, para que nada ni nadie pueda darse un gustazo.
Aquellas dos parcelas de Salobreña en las que hoy deberían haber construidos un hotel y una residencia geriátrica, un centro de formación y un balneario de talasoterapia, tan sólo hay sendos descampados que sirven, en el mejor de los casos, como un improvisado aparcamiento público a no muchos metros de la playa de la Charca.
La inversión iba a ser de alrededor de 12 millones de euros y beneficio para todo el pueblo o parte de él; esto ocurría allá por el año 2002 creo recordar, pero como siempre, donde dije sigo ahora digo Diego. Eso sí, después de trece años, tenemos que sentirnos muy felices, pues hemos recuperado la titularidad de los terrenos y 310. 000 euros de la empresa, que ya no me acuerdo ni del nombre feo que tenía.
Y ahora qué, como decía al principio, mal de muchos consuelos de tontos, pues esa es la cara que se me ha quedado al saber la noticia. Una vez más quedamos fuera del bien hacedor, ya nos pasó con el acceso directo a la autovía, el paseo marítimo, el puerto deportivo, los hoteles y la sauna de masajes que iban a poner en el Portichuelo.
Ahora parece que hemos entrado en una espiral o bucle, en donde todo nos sale bien, para algunos claro, nos declaran espacio protegido el litoral y la costa desde el Tesorillo hasta Salobreña, nos devuelven el dinero y las parcelas para hacer y dar vida al pueblo y quizás, incluso nos regalen un autobús para ir a bañarnos a las playas de Motril o Almuñécar, pues parecen que están más limpias que las nuestras. No sigo, pues estoy muy cabreado y la playa de mi pueblo a penas se ve con tanta neblina que nos cae encima.
Vamos a ver si nos aclaramos, queremos hoteles, puerto deportivo, infraestructuras o queremos seguir siendo los primos de la costa, aunque nos devuelvan el dinero que nos pertenece.
Pues ahora resulta, que tenemos que sentirnos felices y contentos de que, Salobreña recupera dos parcelas y 310.000 euros de un fallido proyecto de turismo sanitario. Nada queda ya de aquellas dos parcelas de Enfermundi (vaya nombrecito que le pusieron) y que tanta vida y trabajo i...ba a dar en el pueblo.
Algunos nos habíamos hecho a la idea, que si no pudimos llegar en los años de bonanza a tener un apartamento en la playa, por lo caros que eran, ahora, en la vejez, al menos sí que estaríamos cerca de nuestro querido rebalaje. Pues no, tampoco, la mosca cojonera sigue sobrevolando por Salobreña, para que nada ni nadie pueda darse un gustazo.
Aquellas dos parcelas de Salobreña en las que hoy deberían haber construidos un hotel y una residencia geriátrica, un centro de formación y un balneario de talasoterapia, tan sólo hay sendos descampados que sirven, en el mejor de los casos, como un improvisado aparcamiento público a no muchos metros de la playa de la Charca.
La inversión iba a ser de alrededor de 12 millones de euros y beneficio para todo el pueblo o parte de él; esto ocurría allá por el año 2002 creo recordar, pero como siempre, donde dije sigo ahora digo Diego. Eso sí, después de trece años, tenemos que sentirnos muy felices, pues hemos recuperado la titularidad de los terrenos y 310. 000 euros de la empresa, que ya no me acuerdo ni del nombre feo que tenía.
Y ahora qué, como decía al principio, mal de muchos consuelos de tontos, pues esa es la cara que se me ha quedado al saber la noticia. Una vez más quedamos fuera del bien hacedor, ya nos pasó con el acceso directo a la autovía, el paseo marítimo, el puerto deportivo, los hoteles y la sauna de masajes que iban a poner en el Portichuelo.
Ahora parece que hemos entrado en una espiral o bucle, en donde todo nos sale bien, para algunos claro, nos declaran espacio protegido el litoral y la costa desde el Tesorillo hasta Salobreña, nos devuelven el dinero y las parcelas para hacer y dar vida al pueblo y quizás, incluso nos regalen un autobús para ir a bañarnos a las playas de Motril o Almuñécar, pues parecen que están más limpias que las nuestras. No sigo, pues estoy muy cabreado y la playa de mi pueblo a penas se ve con tanta neblina que nos cae encima.

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