La verdad, cuando veo, leo y escucho la barbarie de este verano con tanto crimen familiar y no cercano, pero crimen, al fin y al cabo. Me doy cuenta, que no es el calor, ni siquiera el estío, es que algo hemos hecho mal en esta sociedad nuestra de antiguo bienestar y me pregunto, ¿para qué era que queríamos ser grandes?

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