Escuchar al Gobierno es seguir oyendo las mismas mentiras de siempre, oír la oposición me entran ganas de vomitar, ver como se mueven los distintos intereses políticos, sociales y humanos me hacen acercarme a la taberna y tomar un buen vaso de vino, con tapa eh!, de verdad, poco bebemos para lo mucho que hay que olvidar...

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