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martes, 1 de noviembre de 2016

UNA HISTORIA REAL COMO LA VIDA MISMA
Ha vuelto a ocurrir, por desgracia una vez más y ya no sé cuántas veces se me encoge el corazón cuando leo, escucho o veo este tipo de malas noticias, pues malas tienen que ser cuando un pequeño dice a quien le quiera oír, que ya no quiere vivir.
Alejandro es solo un niño de 12 años y ya no tiene ganas de vivir, sumido en una profunda depresión desde que a principios de curso fuera agredido nuevamente en el instituto Rosa Navarro de Olula del Río (Almería) por un grupo de menores que le acosa desde que tenía ocho años.
Hasta cuándo tenemos que soportar este tipo de noticias, pues visto está que nuestros políticos y autoridades no hacen absolutamente nada por solucionar el tema. Hoy es Alejandro, ayer fue Ana, antes de ayer Guillermo y todos aquellos que incluso se quedan en el camino, pues no prefieren seguir caminando, por esta senda tenebrosa.
En el momento en que los agentes le tomaron declaración, no pudieron dejar de sorprenderse cuando el niño agredido les preguntó "¿Yo soy malo?" Uno de sus informes psiquiátricos también advierte: "Se siente que es el malo, por eso le pegan, y además los profesores no hacen nada". "Alejandro se siente culpable, después de haber sido tan machacado", expone Inmaculada, quien exclama, desesperada: "¿Puede haber algo peor para una madre que saber que tu hijo no quiere vivir?"
Inmaculada Rivas, su madre, cuenta entre lágrimas que desde entonces Alejandro, quien ha dejado de ir a clase, "ha caído en picado", vive encerrado en su habitación, sufre insomnio, constantes pesadillas, apenas come y es medicado con ansiolíticos y antidepresivos.
Para mi es tristísimo todo, me apena y rompe el alma enterarme de casos como este o de cualquier otra índole que implique violencia y que padece un niño, me supera, es horrible. Hay mecanismos para apartar a los agresores de la sociedad, pero hay que activarlos, pelear, luchar y dejarse la piel en defender a las víctimas, los niños se merecen una infancia feliz no vivir en un infierno; terrible, horrible todo, vaya mierda de sociedad estamos creando.
Su Madre cuenta a la prensa: "Los episodios de acoso escolar contra él comenzaron cuando se le diagnosticó su retraso y se conoció en el colegio Antonio Relaño, en tercero de Primaria. "Primero empezaron a quitarle material escolar, luego llegaron las agresiones por parte de este grupo de niños, que a lo largo del tiempo han podido ser hasta una quincena, aunque los cabecillas son cinco",
Asunto muy complejo, pero los menores, sus padres, los profesores, el Instituto y la Administración son responsables civiles del daño causado a Alejandro (ha de tenerse en cuenta que está en periodo de escolarización obligatoria). No obstante la Administración debiera arbitrar inmediatamente una solución a fin de garantizar y proteger el derecho a la escolaridad de Alejandro, y que éste pueda desarrollarse en condiciones de seguridad hacia su persona y la de su familia.
Estos acosadores de hoy, son los violadores del cloroformo y las bridas de Pamplona, son los mismos, no nos equivoquemos. El whatsapp acelera la impunidad y la comunicación entre ellos. Mal sociedad estamos dejando a nuestros Hijos y a nuestros Nietos.

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