RETAZO DE UN INSTANTE
Pedazo de fotón que ha rescatado mi mujer, casi me caigo hacia atrás de la risa que me ha dado. Por supuesto que me reconozco, pero porque es mi mujer quién me ha pasado la foto, si no pienso es otro que se parece a mí.
Ese pelo negro zaíno a lo Ortega Cano, esa cantidad que sale desde el principio de la frente, estilo Chunguitos y sin ninguna entrada, esas pocas canas que ya empiezan aparecer en el bigote.
Y qué me decís del sello tan maravilloso con e...l escudo heráldico de la familia, es de emoción y llanto hasta más no poder.
El puro era algo consustancial, pues en esa época me engañaba a mí mismo, pensando que fumar puros haría que dejara el tabaco, craso error.
De traje y corbata, pues era el mono de trabajo que utilizaba todos los días para ir a trabajar.
Las gafas, último modelo y que me hacían un daño terrible en la nariz, pues no estaba acostumbrado a ellas y se clavaban las condenadas.
Lo único que no me cuadra de la foto es la instantánea, parece la rejilla de un confesionario, pero prometo que no. Nunca fumé en un confesionario.
Hasta para ser recuerdo hay que marcar alguna diferencia; gastamos dinero, gastamos tiempo para impresionar a gente a la que no importamos nada y sabéis una cosa, al final, nos fuimos olvidando hasta convertirnos en desconocidos que ni siquiera nos reconocemos.
Gracias Julia por recuperar parte de mi memoria!
Pedazo de fotón que ha rescatado mi mujer, casi me caigo hacia atrás de la risa que me ha dado. Por supuesto que me reconozco, pero porque es mi mujer quién me ha pasado la foto, si no pienso es otro que se parece a mí.
Ese pelo negro zaíno a lo Ortega Cano, esa cantidad que sale desde el principio de la frente, estilo Chunguitos y sin ninguna entrada, esas pocas canas que ya empiezan aparecer en el bigote.
Y qué me decís del sello tan maravilloso con e...l escudo heráldico de la familia, es de emoción y llanto hasta más no poder.
El puro era algo consustancial, pues en esa época me engañaba a mí mismo, pensando que fumar puros haría que dejara el tabaco, craso error.
De traje y corbata, pues era el mono de trabajo que utilizaba todos los días para ir a trabajar.
Las gafas, último modelo y que me hacían un daño terrible en la nariz, pues no estaba acostumbrado a ellas y se clavaban las condenadas.
Lo único que no me cuadra de la foto es la instantánea, parece la rejilla de un confesionario, pero prometo que no. Nunca fumé en un confesionario.
Hasta para ser recuerdo hay que marcar alguna diferencia; gastamos dinero, gastamos tiempo para impresionar a gente a la que no importamos nada y sabéis una cosa, al final, nos fuimos olvidando hasta convertirnos en desconocidos que ni siquiera nos reconocemos.
Gracias Julia por recuperar parte de mi memoria!

No hay comentarios:
Publicar un comentario