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domingo, 12 de junio de 2016

MI AMIGO JOSE
“Fue sin querer...es capricho el azar, no te busqué ni me viniste a buscar”; así comienza la letra de una preciosa canción de Serrat y creo ocurrió algo perecido. Todo vino al raíz de una entrevista que te hicieron a ti y Andrés en el periódico IDEAL, en la misma defendías con uñas y dientes tu deseo de que no se cerrara la Residencia “Huerta del Rasillo”, pues después de casi nueve años en la misma, la considerabas tu casa y al resto de personas que viven conti...go, tu familia.
Aquella entrevista me llegó tan hondo, que decidí escribir una carta al diario titulada “No somos muebles” y a raíz de aquellas palabras mal escritas como siempre, pero con todo el sentimiento y rabia que me producía, nos conocimos.
El día que traspasé la puerta de la Residencia y nos dimos un abrazo y conocí a casi todo el mundo, algo nuevo empezó a nacer en mí. Era un cúmulo de sentimientos, emociones, alegrías y por encima de todo, el cariño y ternura que me habéis regalado. Pues para mí ha sido y es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, conoceros a todos.
En nuestros ratos y charlas, fuimos viendo que había cosas en común, como cuando ibas a mi pueblo a instalar las luces para las Fiestas de la Virgen del Rosario, aquellas fiestas y aquellas luces que había que ir enganchando con alambres uno tras otro. Otras, sin embargo, no coincidíamos, como tu acérrimo barcelonismo, pues respiras Barcelona por todos los costados, pero aun así te aprecio, aunque espero hacerte llevar el amor y defensa de nuestro equipo el Granada.
La vida te golpeó duro, primero en Cataluña, tierra de provisión para tus Padres y donde por casualidad del destino fuiste a nacer, pero ya desde siempre te atraían tus ancestros y raíces, pronto volviste a tu Pinos Puente del alma, esa alma que todos no se sabe cómo llevamos pegada en algún sitio.
La enfermedad, maldita enfermedad, te golpeó bien duro hasta el punto de cambiar tu vida y tus hábitos de la noche a la mañana, pero tú eres y serás siempre una persona fuerte, de una entereza a fuerza de cañones y que nada ni nadie te haga bajar la guardia.
Por fin encontraste el calor, cariño y atención que llevabas buscando tanto tiempo, apareció la Residencia “Huerta del Rasillo” y un mundo nuevo volvió a emerger para ti. Mi querido amigo Jose, no tienes que dar las gracias a nadie ni siquiera a la vida, pues esta ya se cobró su peaje contigo y creo fue demasiado caro.
Muy al contrario, tienes y debes ser feliz, pues bien merecido lo tienes, aunque solo sea por aquellas luces que ponías en Salobreña para las Fiestas y que tanto alegraron a mis paisanos, tú llevabas la felicidad y la felicidad iba contigo.
Sin embargo, yo sí quiero darte las gracias con estas líneas por tu amistad, cariño y atención para este jubilado que lo único que pretende y desea es tu bien, incluso estoy dispuesto aplaudir algún gol que otro del Barcelona, si eso te hace feliz.
Un fuerte abrazo Jose.

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