Cada vez que veo esta foto del Albaicín me acuerdo de aquel Presidente que decía lo del atardecer más bonito del mundo.
Pero lo que él no sabía es que hay otro Mirador de San Nicolás y es el de la gente que nos sentamos en el bordillo de la plaza y con las piernas colgadas, dejamos ir nuestra imaginación, allí donde todo se puede, donde todo se quiere... bonito atardecer sí, pero si se cumplen mis deseos.
Pero lo que él no sabía es que hay otro Mirador de San Nicolás y es el de la gente que nos sentamos en el bordillo de la plaza y con las piernas colgadas, dejamos ir nuestra imaginación, allí donde todo se puede, donde todo se quiere... bonito atardecer sí, pero si se cumplen mis deseos.

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