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sábado, 4 de abril de 2015

Y para terminar esta Semana de Pasión con aquellos recuerdos que marcaron mi infancia y la de muchos niños de aquella Salobreña de los 60, no podía faltar el recuerdo emocionado de nuestra Tienda favorita, aquella que tenía de todo y si no lo tenía, te lo buscaba. Me refiero a la Tienda de Paquito Franco, situada en la calle Cristo y que tanto nos hizo distraer.
Para empezar fue la primera que trajo una máquina para forrar botones, yo perdía las horas viendo como Mari Pepa, c...olocaba el artilugio, el trocito de tela y el botón salía perfecto para coser.
En la pared de la calle a la entrada había una máquina de bolas enormes que no te cabían en la boca, todas de colores vistosos y su precio, algo realmente increíble, una perra gorda, sí 10 céntimos de peseta.
Era el gran bazar de Salobreña, tenía de todo y la época de Navidad los juguetes llenaban su pequeño espacio. En el escaparate pequeñísimo, se sentaba Paco Alicates vestido de Rey Mago y hacía las delicias de todos los niños del pueblo, el bueno de Paco, qué recuerdos. Siempre pensé dónde hacía sus necesidades Paco allí en tan reducido espacio.
Después, con los años se trasladó a la Pontanilla y más tarde incluso a la playa, pero tengo que reconocer que ya perdió todo el encanto y magia que tenía para un crio de seis años. Gracias a Paquito y Mari Pepa.

 

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