OTRO VIERNES
Es viernes y aquí en Granada está nublado, al mismo tiempo, una espesa niebla me impide ver desde mi ventana la Torre de la Vela. Cuando ocurre este tipo de fenómenos meteorológicos, me pongo a divagar y me vienen a la cabeza tantas cosas.
Nuestra vida la complicamos tanto, que siempre queremos poner infinidad de cosas a su alrededor, sin darnos cuenta apenas, que lo importante se nos escapa y es el tiempo. Cuando has pasado una grave enfermedad y has visto tan d...e cerca los temerarios ojos de la muerte, se dicen las verdades y estas no son más que el querer detener el tiempo, pero este es inexorable, no podemos ir a la tienda y comprar cinco años más de vida.
Entonces te das cuenta de aquellas cosas casi olvidadas y no cuidadas, la familia, los hijos, los amigos y todo aquello que te reconforta y te da felicidad. La vida es un verdadero milagro, pero hay que cuidarla.
Podemos caer una, dos, tres y hasta cuatro veces, pero siempre se puede volver a empezar. La felicidad está en ese trocito de tiempo en el que realmente te sientes libre y feliz con lo que haces, con lo que tienes.
Soy hombre del pueblo, del campo; me gustan los animales, las flores, las macetas, ay, esas macetas que tanto y también cuidaba mi Madre; me gustan mis amigos, la charla de taberna con un buen vaso de vino, en fin chifladuras mías, ahí está la libertad de cada uno.
En este día gris y lluvioso de Granada, en el que apenas puedo ver ya el Hotel Alhambra Palace, me siento reconfortado y calentito en el brasero, sabiendo que en estos días mis Nietos Ramón, Marcos, Hugo y Leo estarán creciendo con nosotros, pues una vez leí que los Abuelos que crían a sus Nietos dejan huellas en su alma.
Y con tantos recuerdos y divagaciones me he puesto a escribir estas líneas que me saben a pan horneado y caliente y a café recién hecho por mi Abuela Laura, allá en Salobreña en mis años de niñez.
Es viernes y aquí en Granada está nublado, al mismo tiempo, una espesa niebla me impide ver desde mi ventana la Torre de la Vela. Cuando ocurre este tipo de fenómenos meteorológicos, me pongo a divagar y me vienen a la cabeza tantas cosas.
Nuestra vida la complicamos tanto, que siempre queremos poner infinidad de cosas a su alrededor, sin darnos cuenta apenas, que lo importante se nos escapa y es el tiempo. Cuando has pasado una grave enfermedad y has visto tan d...e cerca los temerarios ojos de la muerte, se dicen las verdades y estas no son más que el querer detener el tiempo, pero este es inexorable, no podemos ir a la tienda y comprar cinco años más de vida.
Entonces te das cuenta de aquellas cosas casi olvidadas y no cuidadas, la familia, los hijos, los amigos y todo aquello que te reconforta y te da felicidad. La vida es un verdadero milagro, pero hay que cuidarla.
Podemos caer una, dos, tres y hasta cuatro veces, pero siempre se puede volver a empezar. La felicidad está en ese trocito de tiempo en el que realmente te sientes libre y feliz con lo que haces, con lo que tienes.
Soy hombre del pueblo, del campo; me gustan los animales, las flores, las macetas, ay, esas macetas que tanto y también cuidaba mi Madre; me gustan mis amigos, la charla de taberna con un buen vaso de vino, en fin chifladuras mías, ahí está la libertad de cada uno.
En este día gris y lluvioso de Granada, en el que apenas puedo ver ya el Hotel Alhambra Palace, me siento reconfortado y calentito en el brasero, sabiendo que en estos días mis Nietos Ramón, Marcos, Hugo y Leo estarán creciendo con nosotros, pues una vez leí que los Abuelos que crían a sus Nietos dejan huellas en su alma.
Y con tantos recuerdos y divagaciones me he puesto a escribir estas líneas que me saben a pan horneado y caliente y a café recién hecho por mi Abuela Laura, allá en Salobreña en mis años de niñez.

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