EL HORROR VENDE
Que vivimos en una sociedad enferma, hace tiempo que ya nadie lo pone en duda, pero que además de enferma es tétrica y con ganas de morbosidad, eso sí que es de mortal necesidad, nunca mejor dicho.
Viene esto a cuento del estupendo relato de David Gistau en el número 1430 de XL Semanal de título “Arbeit Macht Frei”, donde relata su visita a Munich y por ende su paseo por el campo de concentración de Dachau. No, no es ninguna exageración que los alemanes o los ...turistas disfruten con dicho paseo por el horror que significó dicho centro para muchos seres humanos que dejaron su vida y su alma en aquellas paredes de Dachau.
Pero lo tétrico y morboso, como decía al principio, viene por la necesidad enfermiza que tenemos con este tipo de noticias, de eventos y por qué no decirlo de visitas casi obligadas al museo del horror.
Recuerdo casi como si fuera reciente el éxito que tenía aquí en nuestro país el periódico “El Caso”, cada semana había que comentar el horrible crimen de la calle Fuencarral o el sanguinario hecho acaecido en Torremolinos por un turista alemán. Todos vivimos bajo el síndrome del miedo, que nos hace gustar este tipo de noticias.
Cada día hay atentado terrorista, accidente aéreo o de montañismo, pero igual de horroroso es el desahucio de una mujer enferma de cáncer, el anciano a las puertas de Bankia reclamando los ahorros de su vida o el paciente de Hepatiitis C pidiendo medicación, todo es horror.
Nos hemos instalado en el horror y nuestros gobernantes, lo saben, de ahí que cada día nos obsequien con la ración correspondiente. Pandilla de sinvegrüenzas.
Ya dice un proverbio chino…”el que teme sufrir ya sufre el temor” y así nos va por la vida, cada día nos desayunamos con miedo y con temor, pero muchas de las veces, somos nosotros los que buscamos la noticia morbosa, para sentirnos vivos. Que contrasentido más raro e intrigante. Siempre habrá muchos Dachau en nuestra vidas.
Que vivimos en una sociedad enferma, hace tiempo que ya nadie lo pone en duda, pero que además de enferma es tétrica y con ganas de morbosidad, eso sí que es de mortal necesidad, nunca mejor dicho.
Viene esto a cuento del estupendo relato de David Gistau en el número 1430 de XL Semanal de título “Arbeit Macht Frei”, donde relata su visita a Munich y por ende su paseo por el campo de concentración de Dachau. No, no es ninguna exageración que los alemanes o los ...turistas disfruten con dicho paseo por el horror que significó dicho centro para muchos seres humanos que dejaron su vida y su alma en aquellas paredes de Dachau.
Pero lo tétrico y morboso, como decía al principio, viene por la necesidad enfermiza que tenemos con este tipo de noticias, de eventos y por qué no decirlo de visitas casi obligadas al museo del horror.
Recuerdo casi como si fuera reciente el éxito que tenía aquí en nuestro país el periódico “El Caso”, cada semana había que comentar el horrible crimen de la calle Fuencarral o el sanguinario hecho acaecido en Torremolinos por un turista alemán. Todos vivimos bajo el síndrome del miedo, que nos hace gustar este tipo de noticias.
Cada día hay atentado terrorista, accidente aéreo o de montañismo, pero igual de horroroso es el desahucio de una mujer enferma de cáncer, el anciano a las puertas de Bankia reclamando los ahorros de su vida o el paciente de Hepatiitis C pidiendo medicación, todo es horror.
Nos hemos instalado en el horror y nuestros gobernantes, lo saben, de ahí que cada día nos obsequien con la ración correspondiente. Pandilla de sinvegrüenzas.
Ya dice un proverbio chino…”el que teme sufrir ya sufre el temor” y así nos va por la vida, cada día nos desayunamos con miedo y con temor, pero muchas de las veces, somos nosotros los que buscamos la noticia morbosa, para sentirnos vivos. Que contrasentido más raro e intrigante. Siempre habrá muchos Dachau en nuestra vidas.

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