Siguiendo con mis recuerdos entrañables de infancia en estos días de Semana Santa, me han venido de repente los famosos “mistos” para la pistola, que me trajeron un año los reyes magos, porque en aquellos tiempos sí que aún eran magos y algunas veces te traían lo que tanto soñabas.
La tira de papel llena de “mistos” la compraba en Casa de La Espartera, que aparte de vender carbón te vendían cualquier artilugio que buscaras. Otro sitio para comprarlos era la tienda que Paquito Franco tenía en la calle Cristo.
Aquella tira de papel llena de pequeños explosivos para la pistola era todo un lujo para la época, pues aunque pequeña de cantidad era grande en el sonido al explotar.
Ahora, me pongo a recordar y me da risa de cómo con tan poca cosa éramos tan felices y disfrutábamos tanto, cosas de Críos de aquellos años 60.
La tira de papel llena de “mistos” la compraba en Casa de La Espartera, que aparte de vender carbón te vendían cualquier artilugio que buscaras. Otro sitio para comprarlos era la tienda que Paquito Franco tenía en la calle Cristo.
Aquella tira de papel llena de pequeños explosivos para la pistola era todo un lujo para la época, pues aunque pequeña de cantidad era grande en el sonido al explotar.
Ahora, me pongo a recordar y me da risa de cómo con tan poca cosa éramos tan felices y disfrutábamos tanto, cosas de Críos de aquellos años 60.

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