Dice el maestro D. Manuel Alcántara en su columna del domingo, que es más fácil pedir que nos perdonen nuestra deudas, que perdonar a nuestros deudores y en esas estamos ya más de seis meses en la Residencia Huerta del Rasillo.
Los 40 trabajadores de la Huerta del Rasillo siguen yendo a trabajar después de cuatro meses ...sin cobrar, pero dicen que no podrán aguantar mucho más. La amenaza de cierre de la residencia, llena de inquietud a usuarios y trabajadores, sin respuesta alguna por parte de las distintas instituciones.
Leo en el periódico IDEAL, las declaraciones de José y Andrés, dos compañeros de la citada residencia que cuentan su dura vida y su larga trayectoria hasta llegar a un lugar que reconocen como su casa y a sus cuidadores como su familia y sin embargo ahora se sienten como muebles que no quiere nadie y que pueden mover de un sitio a otro como si estuviesen en consigna.
Todos hablan de Ley de dependencia y se les llene la boca de lindas promesas, pero todos escurren el bulto, alegando competencias. Ahora que ya han terminado las elecciones, será aún más difícil la solución.
Para ellos, el ejecutivo andaluz, a través de la delegación territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, no ha ejercido un control suficiente de la gestión de la empresa concesionaria, una fiscalización eficaz que evitara la situación actual de deuda acumulada con la Seguridad Social de 1,5 millones de euros, inasumibles en su totalidad por Fegradi. Un statu quo que deja a la Junta inerme frente a la hegemonía decisoria del administrador concursal, nombrado por el Juez.
Siempre la misma cantinela con la Junta, tanto en los EREs, en los Cursos de Formación o en la gestión de los dineros públicos.
Alguien, me comentó el otro día en el Aula Permanente de Adultos, que debiéramos estar siempre en campaña electoral, para que al menos los políticos estuvieran pendientes de los problemas que realmente afectan a los ciudadanos.
La atención a grandes dependientes es una vida compartida con ellos, que funda a lo largo de los años una relación afectiva fundamental en el bienestar de estas personas. Dignidad es lo que necesitan cada uno de los trabajadores y personas que residen y habitan en la Residencia Huerta del Rasillo, tan difícil es de entender.

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