AQUÍ SI HAY PLAYA!!
Casi a finales de los setenta, la Playa de Salobreña era un hervidero de gente todos los domingos de julio y agosto. Eran tiempos de despegue económico, si por despegue se puede señalar el tener la posibilidad de bajar a la playa un domingo con el seillas u 850 o en autobús; venían hasta 13-14 autobuses de Jaén, Córdoba y varias localidades.
Días fuertes, como no el 18 de julio, paga extraordinaria y el 25 día de Santiago. La playa era un gentío de jaimas..., cuatro cañaveras con una sábana y alguna que otra sombrilla. El rebalaje lleno de hoyos con la sandía y el melón fresquitos y los críos disfrutando a pleno pulmón.
Un estado mental, una forma de entender el verano, un cimiento más de una infancia feliz, inevitablemente evocada al ver hoy en día esta foto que me recuerda esos escenarios de la playa “La Charca”.
Recuerdos de Playa. De olor a sardina, salitre y crema Nívea. De aquellas primeras avionetas generosas, que tiraban balones azul oscuro o paracaidistas de juguete con publicidad. De los chiringuitos hechos de caña y por suelo el chinorro de la playas. De la Urbanización salomar 2000 y de “Los faroles”, de la Discoteca Manuel,s y lo difícil que se hacía el poder colarse uno sin pagar, pues el dinero era bien poco o escaso.
Casi a finales de los setenta, la Playa de Salobreña era un hervidero de gente todos los domingos de julio y agosto. Eran tiempos de despegue económico, si por despegue se puede señalar el tener la posibilidad de bajar a la playa un domingo con el seillas u 850 o en autobús; venían hasta 13-14 autobuses de Jaén, Córdoba y varias localidades.
Días fuertes, como no el 18 de julio, paga extraordinaria y el 25 día de Santiago. La playa era un gentío de jaimas..., cuatro cañaveras con una sábana y alguna que otra sombrilla. El rebalaje lleno de hoyos con la sandía y el melón fresquitos y los críos disfrutando a pleno pulmón.
Un estado mental, una forma de entender el verano, un cimiento más de una infancia feliz, inevitablemente evocada al ver hoy en día esta foto que me recuerda esos escenarios de la playa “La Charca”.
Recuerdos de Playa. De olor a sardina, salitre y crema Nívea. De aquellas primeras avionetas generosas, que tiraban balones azul oscuro o paracaidistas de juguete con publicidad. De los chiringuitos hechos de caña y por suelo el chinorro de la playas. De la Urbanización salomar 2000 y de “Los faroles”, de la Discoteca Manuel,s y lo difícil que se hacía el poder colarse uno sin pagar, pues el dinero era bien poco o escaso.
De ir a pescar viejas al picachillo. De la primera bicicleta que tuve color verde, de los chicles con calcomanía de regalo y que te ponías a modo de tatuaje. Recuerdos de una infancia feliz, una Playa de Salobreña, que ya ha cambiado mucho, pero de la que quedan vestigios, retales de mi vida (como la canción El último de la fila) inevitablemente evocados al pasear hoy en día por sus escenarios.
Y al finalizar el día, de nuevo regreso a sus casas y allí los veías, todos rojos como tomates y la espalda untada de vinagre que la abuela siempre traía el bote preparado y que impregnaba toda la playa. Restos de comida, cañaveras apiladas y algún que otro rescoldo de carbón sin apagar aun, eran otros años, otros tiempos y la vida en Salobreña era tranquila, salvo estos días señalados de playa, porque aquí, sí hay playa.
Y al finalizar el día, de nuevo regreso a sus casas y allí los veías, todos rojos como tomates y la espalda untada de vinagre que la abuela siempre traía el bote preparado y que impregnaba toda la playa. Restos de comida, cañaveras apiladas y algún que otro rescoldo de carbón sin apagar aun, eran otros años, otros tiempos y la vida en Salobreña era tranquila, salvo estos días señalados de playa, porque aquí, sí hay playa.

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