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domingo, 15 de marzo de 2015

CAMPAÑA SUCIA
Ya comenté hace unos días la barbaridad que cometí de tragarme los dos debates, si se les puede llamar de esa manera, pues debatir no debatieron nada, absolutamente nada en Canal Sur.
El primer día, ninguno de los candidatos estuvo a la altura que se le tiene que exigir a una persona que quiera dirigir los destinos de la Comunidad más grande y populosa de España. Los tres se anduvieron por las ramas y muy de lejos de las necesidades de cada andaluz, se ve que h...acen muchos kilómetros, pero no escuchan a la gente en la calle.
Y claro, como era de esperar, ya empiezan los trapos sucios y los y tú más. Susana Díaz y su partido han difundido que los niños del candidato popular estudian en una escuela privada. Alguien debería decirle a esta señora que llevar los hijos a un colegio privado no es delito, si no que se lo pregunte a sus compañeros socialistas de Madrid. Estos sociatas se creen que ellos son los amos y los demás a rendirles honores, ya hay que ser ruin para tener que recurrir a unos niños para desprestigiar a tu adversario, pero lo malo Susanita es que cada cual lleva a su hijo al colegio que quiera, y a usted eso le debe importar un conmino, aparte que ya dudo yo mucho que usted lleve a su futuro retoño a un colegio público.
Dicho sin acritud, decepcionó. Y encima no había clac, para aplaudirle. Y lo que es peor, los colectivos andaluces más sufrientes, desde los parados a los autónomos, desde los eventuales sanitarios a los profesores, desde los dependientes a los pequeños y medianos empresarios a los que no paga, desde servicios sanitarios y funcionarios sin pagas extras, lo vieron todo en vivo y en directo.
El Moreno Bonilla, se lió en cifras y datos, se limitó a poner de relieve la realidad de un paro estructural en Andalucía, diez puntos por encima de la media española. Susana Díaz intentó convencer a todos los televidentes de que el tema no va con ella y que la culpa de todo la tiene Rajoy, como si los 8 años de Zapatero hubiesen sido un mal sueño, quizás haya sido eso. Al menos, el candidato popular consiguió que la portera de su casa le conociera por la tele.
Y en eso va Maíllo, que desde que llegó me empezaba a caer medianamente bien y pronuncia una de las frases de la noche: "Y usted, Moreno Bonilla, siendo hijo de emigrantes, ¿cómo puede ser de derechas?". Toma ya, y se queda tan ancho y pancho; comenzó a sacar el tema del tratado euroamericano de libre comercio y el artículo 135 de la Constitución, el que prohíbe gastar más de lo que se ingresa para cargárselo. O sea, todo lo que nos interesa a los andaluces.
Total, una mierda de debate, vacío de contenido, propuestas y sobre todo argumentos para convencer. Al día siguiente, estuvieron los segundos espadas, en esta ocasión ya permitieron a los otros Grupos políticos que soltaran su perorata, pero más de lo mismo.
Aburrido me tienen.
 

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