De repente, un día te das cuenta que la vida empieza de nuevo y que la sonrisa es la dueña de tu vida. Los años te pueden arrugar la piel, pero renunciar a la alegría y el entusiasmo, como cuando teníamos siete años, arruga el alma. Acéptate como eres, pues realmente eres único.

No hay comentarios:
Publicar un comentario