DONDE NUNCA PASA NADA
Ay, esta España mía, esta España nuestra, la que siempre llega tarde donde nunca pasa nada; pero en esta ocasión sí que hemos llegado tarde, demasiado tarde, pues Wilfred Agbonavbare ha muerto.
Y quien leches era el tal Wilfred? Pues un pobre diablo Nigeriano de 48 años que hace muchos emigró de su país intentando, como muchos también, llevar un poco de pan y felicidad a su familia.
Se dedicó a jugar al futbol y lo consiguió, fue portero del Rayo Valleca...no durante casi seis años, después consiguió trabajo como mensajero y finalmente estuvo de mozo de carga en el Aeropuerto de Barajas. Pero en el futbol, como he dicho en más de una ocasión no todos son Ronaldos o Messi, hay muchos Wilfred y en este caso, el poco dinero ganado en su periplo futbolístico lo dedicó a curar a su mujer afectada de un cáncer de mama, hasta que murió la pobre.
Y si ya no tenía bastante con estar en un país extraño, sus hijos en Nigeria y mal vivir con lo poco que conseguía, la vida le regaló a él, un maldito cáncer para que tuviera donde entretenerse. Jodida vida esta!
Hace unos días escribí que la señora Carmen, aquella que desahuciaron por no poder pagar la casa en la que vivía, por haber avalado a un hijo, había ofrecido la mitad de los 20.000 euros recaudados por el Rayo Vallecano, para que el bueno de Wilfred, pudiese traer a sus hijos en los últimos días de vida que le quedaban, pero no ha sido posible, hemos llegado tarde.
Conocido como “Willy” en Vallecas, durante su paso por el Rayo entre 1990 y 1996, disputó 177 partidos de Liga (76 en Primera y 101 en Segunda) y llegó a formar parte de la selección nigeriana que alcanzó los octavos de final en el Mundial de Estados Unidos en 1994. Tras dejar el Rayo, jugó una temporada en el Écija, club en el que se retiró en 1997.
Pese a las adversidades, nunca borró la sonrisa que tantas veces exhibió sobre los terrenos de juego. Todo el mundo que le conocía comentaba la alegría y vitalidad que transmitía, era en el buen sentido de la palabra “bueno” como decía Machado.
Ahora, nuevamente el Rayo Vallecano, ha sufragado los gastos de viaje, para que sus Hijos puedan venir a despedir su cadáver, ya que hacía más de 10 años que les era imposible venir por falta de medios.
Aun me sigo preguntando, que pasa en las personas para que se dejen girones de carne en las alambradas de Ceuta y Melilla para venir a esta España nuestra, en la que siempre llegamos tarde donde sí pasan cosas, a veces. Descansa en paz Wilfred, este penalti ha sido demasiado escorado.
Ay, esta España mía, esta España nuestra, la que siempre llega tarde donde nunca pasa nada; pero en esta ocasión sí que hemos llegado tarde, demasiado tarde, pues Wilfred Agbonavbare ha muerto.
Y quien leches era el tal Wilfred? Pues un pobre diablo Nigeriano de 48 años que hace muchos emigró de su país intentando, como muchos también, llevar un poco de pan y felicidad a su familia.
Se dedicó a jugar al futbol y lo consiguió, fue portero del Rayo Valleca...no durante casi seis años, después consiguió trabajo como mensajero y finalmente estuvo de mozo de carga en el Aeropuerto de Barajas. Pero en el futbol, como he dicho en más de una ocasión no todos son Ronaldos o Messi, hay muchos Wilfred y en este caso, el poco dinero ganado en su periplo futbolístico lo dedicó a curar a su mujer afectada de un cáncer de mama, hasta que murió la pobre.
Y si ya no tenía bastante con estar en un país extraño, sus hijos en Nigeria y mal vivir con lo poco que conseguía, la vida le regaló a él, un maldito cáncer para que tuviera donde entretenerse. Jodida vida esta!
Hace unos días escribí que la señora Carmen, aquella que desahuciaron por no poder pagar la casa en la que vivía, por haber avalado a un hijo, había ofrecido la mitad de los 20.000 euros recaudados por el Rayo Vallecano, para que el bueno de Wilfred, pudiese traer a sus hijos en los últimos días de vida que le quedaban, pero no ha sido posible, hemos llegado tarde.
Conocido como “Willy” en Vallecas, durante su paso por el Rayo entre 1990 y 1996, disputó 177 partidos de Liga (76 en Primera y 101 en Segunda) y llegó a formar parte de la selección nigeriana que alcanzó los octavos de final en el Mundial de Estados Unidos en 1994. Tras dejar el Rayo, jugó una temporada en el Écija, club en el que se retiró en 1997.
Pese a las adversidades, nunca borró la sonrisa que tantas veces exhibió sobre los terrenos de juego. Todo el mundo que le conocía comentaba la alegría y vitalidad que transmitía, era en el buen sentido de la palabra “bueno” como decía Machado.
Ahora, nuevamente el Rayo Vallecano, ha sufragado los gastos de viaje, para que sus Hijos puedan venir a despedir su cadáver, ya que hacía más de 10 años que les era imposible venir por falta de medios.
Aun me sigo preguntando, que pasa en las personas para que se dejen girones de carne en las alambradas de Ceuta y Melilla para venir a esta España nuestra, en la que siempre llegamos tarde donde sí pasan cosas, a veces. Descansa en paz Wilfred, este penalti ha sido demasiado escorado.

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