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jueves, 19 de febrero de 2015

BIENAVENTURADOS LOS POBRES
La noticia ha saltado a los medios informativos, pues ya era imposible pararla por más tiempo. Rouco Varela se muda seis meses después, deja el palacio arzobispal y según la cadena ser se va a un piso de 370 m2, con unas magníficas vistas en el centro de Madrid que está valorado en 1.600.000 euros.
Una gran cantidad de metros con zona de salón comedor, cocina con zona de servicio y seis dormitorios, el principal con baño y vestidor y desde la terraz...a vistas a la catedral de la Almudena y al Palacio Real. Seis meses después de convertirse en el ex jefe de los obispos, Rouco Varela sigue viviendo en el palacio episcopal mientras su sucesor Carlos Osoro vive en un apartamento bastante más humilde que fue donado por unas religiosas del barrio de Chamberí.
La noticia, ya de por sí es lo suficientemente escandalosa para que el personal no se lleve las manos a la cabeza, por no llevárselas a otro sitio. Cómo leches se puede consentir esto en un país con más de cinco millones de parados y con casi 4 millones en el umbral de la pobreza.
Al mismo tiempo, que escuchaba y veía la noticia del cardenalicio, emitían a posteriori las imágenes de una familia con niños pequeños, desahuciados a porra limpia de uno de los pisos de Bankia y la vida continua como si no pasara nada.
Algo está pasando en este país y en esta sociedad putrefacta en la que nos movemos, pues no hay vergüenza ni pudor, para consentir que un humilde siervo del pescador con alpargatas, se vaya a vivir a un ático tan grande como un campamento de curas sin hogar.
Mientras el Papa Francisco, quiere dar imagen de austeridad y cercanía con los más necesitados, va el señorito Rouco y tira por la calle de enmedio, que en este caso es alto, muy alto.
Después, se preguntan el motivo de la desafección de la gente hacia la iglesia y hacia sus representantes. Con noticias como la de los curas pedófilos y alardes grandiosos como el del cardenal el pueblo está hasta los mismísimos de tanto cardenal y tanto desventurado cara dura.
Pero el Cardenal Rouco ha declarado que la Bienaventuranza decía…”bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos será el reino de los cielos”, pero mientras llega ese momento es mejor vivir alto, muy alto y ancho, muy ancho.

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