CARTA A MI MADRE
Querida Madre, solo tú sabes las veces que he intentado escribir unas líneas de amor, de agradecimiento, de echarte de menos, pero solo tú también sabes, las veces, que me ha sido imposible. Han pasado tantos años, 41 y aún me es imposible escribir cuatro líneas sin que mis ojos se llenen de lágrimas y mi corazón se deshaga en mil pedazos echándote en falta.
Te fuiste demasiado pronto y yo sigo sin saber recomponer los mil pedazos en los que quedó mi vida sin... ti. Menos mal, que después encontré a mi mujer Julia y junto a ella he creado una familia, tengo dos hijas, Laura, como no, y Marga; cuatro preciosos nietos que me dan vida cada vez que estoy a su lado, Ramón, Marcos, Hugo y Leo.
Llevo un tiempo pensando en escribirte esta carta para decirte cuánto te quiero y cuánto te agradezco todo lo que has hecho por mí. Y es que muchas veces pienso que debes dar por sentado que te quiero, pero igualmente tengo la necesidad de decírtelo aquí, para que guardes siempre mis palabras y acudas a ellas cuando lo necesites.
Porque tú siempre has estado ahí, ayudándome a dar mis primeros pasos, enseñándome todo lo que sabías y animándome a saber más; guiándome cuando más confundido estaba y dándome valor cuando estaba asustado; protegiéndome de cualquier peligro y confiando en mis capacidades.
Las noches en vela, el trabajo diario, todo lo que has dejado de lado por mí siempre estarán conmigo y lo dejaré plasmado en mi corazón. Gracias por tratarme con respeto porque me enseñas a respetar a los demás, gracias por responder a mis necesidades y correr ante mi llanto, así me enseñas que soy merecedor de amor y que de adulto debo quererme como tú me quieres.
Ves, ahora ya no sé cómo seguir, querría decirte tantas cosas, querría decir que echo de menos tu presencia, tus manos, tu cocina, tus plantas, tus pájaros, tu punto, tu crochet, en definitiva que no puedo vivir sin ti.
Cuando no tenía a quien acudir, sabía que podía contar contigo. Cuando todos los caminos se cerraban, tu puerta era la única siempre abierta. Y cuando todo se ponía difícil ahí estabas tú a mi lado diciéndome que todo saldría bien.
Ojalá pudiera volver atrás el tiempo, no para rectificar algo mal hecho, sino para abrazar a alguien que ya no está. Ojalá pudiera volver atrás el tiempo, no para un ser niño de nuevo, sino para besar a mi madre que extraño cada vez más.
Madre te quiero tanto, admiro y respeto, porque fuiste capaz de dar todo, sin recibir nada. De querer con todo tu corazón, sin esperar nada a cambio. Una Madre no es la que da la vida, eso sería demasiado fácil. Una Madre es la que da el amor y entrega todo a sus hijos. Una madre de verdad es la sufre, llora, entiende, perdona, olvida, defiende, pero sobre todo ama a sus hijos, más que a ella misma.
Salobreña y nuestra casa ya no es la misma, todo ha cambiado, todos se ha transformado, pero nunca, sabes bien, nunca acabará mi amor por ti Madre.
Ver más
Querida Madre, solo tú sabes las veces que he intentado escribir unas líneas de amor, de agradecimiento, de echarte de menos, pero solo tú también sabes, las veces, que me ha sido imposible. Han pasado tantos años, 41 y aún me es imposible escribir cuatro líneas sin que mis ojos se llenen de lágrimas y mi corazón se deshaga en mil pedazos echándote en falta.
Te fuiste demasiado pronto y yo sigo sin saber recomponer los mil pedazos en los que quedó mi vida sin... ti. Menos mal, que después encontré a mi mujer Julia y junto a ella he creado una familia, tengo dos hijas, Laura, como no, y Marga; cuatro preciosos nietos que me dan vida cada vez que estoy a su lado, Ramón, Marcos, Hugo y Leo.
Llevo un tiempo pensando en escribirte esta carta para decirte cuánto te quiero y cuánto te agradezco todo lo que has hecho por mí. Y es que muchas veces pienso que debes dar por sentado que te quiero, pero igualmente tengo la necesidad de decírtelo aquí, para que guardes siempre mis palabras y acudas a ellas cuando lo necesites.
Porque tú siempre has estado ahí, ayudándome a dar mis primeros pasos, enseñándome todo lo que sabías y animándome a saber más; guiándome cuando más confundido estaba y dándome valor cuando estaba asustado; protegiéndome de cualquier peligro y confiando en mis capacidades.
Las noches en vela, el trabajo diario, todo lo que has dejado de lado por mí siempre estarán conmigo y lo dejaré plasmado en mi corazón. Gracias por tratarme con respeto porque me enseñas a respetar a los demás, gracias por responder a mis necesidades y correr ante mi llanto, así me enseñas que soy merecedor de amor y que de adulto debo quererme como tú me quieres.
Ves, ahora ya no sé cómo seguir, querría decirte tantas cosas, querría decir que echo de menos tu presencia, tus manos, tu cocina, tus plantas, tus pájaros, tu punto, tu crochet, en definitiva que no puedo vivir sin ti.
Cuando no tenía a quien acudir, sabía que podía contar contigo. Cuando todos los caminos se cerraban, tu puerta era la única siempre abierta. Y cuando todo se ponía difícil ahí estabas tú a mi lado diciéndome que todo saldría bien.
Ojalá pudiera volver atrás el tiempo, no para rectificar algo mal hecho, sino para abrazar a alguien que ya no está. Ojalá pudiera volver atrás el tiempo, no para un ser niño de nuevo, sino para besar a mi madre que extraño cada vez más.
Madre te quiero tanto, admiro y respeto, porque fuiste capaz de dar todo, sin recibir nada. De querer con todo tu corazón, sin esperar nada a cambio. Una Madre no es la que da la vida, eso sería demasiado fácil. Una Madre es la que da el amor y entrega todo a sus hijos. Una madre de verdad es la sufre, llora, entiende, perdona, olvida, defiende, pero sobre todo ama a sus hijos, más que a ella misma.
Salobreña y nuestra casa ya no es la misma, todo ha cambiado, todos se ha transformado, pero nunca, sabes bien, nunca acabará mi amor por ti Madre.
Ver más

No hay comentarios:
Publicar un comentario