Si ayer me sacaba de mis casillas la inclita Celia Villalobos y sus paridas. Hoy me viene a la barbilla la muy señorona Esperanza Aguirre, que esta sí que confunde el tocino con la velocidad y piensa que los españoles somos todos gilipollas, si es que al final, me hacen hablar con tacos. Vayase a su casa y lo mismo que le dije ayer a la Villalobos, no salga ni a comprar a esa tienda que nombra, no vaya a ser se quede sin dinero para pagar las bragas de cuello alto que se compra.

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