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jueves, 29 de diciembre de 2016

CASCO ANTIGUO
Hay destinos de viaje con un encanto especial. Cada lugar tiene la misión de provocar una sensación en el viajero, hacerlo reír, emocionarse, conocer nuevos espacios. El lugar del que te hablo a continuación es capaz, especialmente, de enamorarte. Es uno de esos rincones que inevitablemente se asocian con la magia… es el casco antiguo de Salobreña.
Y ahí estás, contemplando ensimismado la atmósfera de esa maravilla. Si nos concentramos en cada uno de sus rincones tendremos casi la sensación de habernos colado dentro de un cuento de época. Y es que no estás en un sitio cualquiera. Tus pies pisan un camino histórico, si no que se lo pregunten a Yusuf.
Y así, paso a paso, recorriendo calles empedradas irás disfrutando de todo lo que puede ofrecerte este lugar, rodeado por murallas de época árabe y coronando todo el pueblo su bellísima Fortaleza, ejemplo de restauración y bien aprovechamiento.
Tus ojos contemplan la belleza de casas encaladas, rodeadas de buganvillas, como bandadas de palomas que detuvieran su vuelo todas al unísono, no en vano toda esta belleza arquitectónica han convertido el casco antiguo de Salobreña en lugar de peregrinación de la provincia, la comunidad autónoma y de toda España, además de ser uno de los mejores conservados.
Pero no, estaba soñando, la realidad es otra. El casco antiguo está abandonado, deteriorado y sobre todo camino de convertirse en algo remoto y olvidado.
Siempre hubo intentos por querer renacer cada rincón, pero estos fueron de forma unilateral y sin ayuda institucional, por tanto resultaron baldíos. Pena me da recorrer sus calles y rincones, pues en cada uno de ellos hay un recuerdo imborrable y hay vida que ya no existe.
Todo el mundo te dice que es normal que la gente se haya ido a la parte baja del pueblo, que era toda vega de caña de azúcar, ya que no hay tiendas, bares y toda clase de servicios, etc. pero no, eso podía haberse evitado, dando facilidades aquellos vecinos emprendedores que quisieron montar un negocio aprovechando cada rincón.
El caso antiguo necesita de sus vecinos, pero al mismo tiempo sus vecinos necesitan ayuda para poder mantener una infraestructura necesaria y competitiva.
Tanto los habitantes del pueblo como los turistas o forasteros que accedan al casco antiguo necesitan opciones varias, tiendas de suvenir, talleres artesanos, museo etnológico, museo de juegos de antaño, exposiciones, castillo restaurado y multifuncional, iglesia abierta, bares, restaurantes, en fin todo aquello que les haga estar toda una jornada y que no les dé tiempo a finalizar y se queden con ganas para más días.
Lo que para algunos puede parecer la parte vieja e incómoda del pueblo, para otros (la mayoría visitantes de fuera) sea uno de los centros turísticos más bellos. Pero yo identifico un peligro aún mucho mayor que la desidia y el abandono, que los que aquí viven se den cuenta de lo importante que es conservar, regular, dinamizar y, en definitiva, invertir recursos en lo que estoy convencido será un gran elemento diferenciador de nuestro pueblo.
Si el futuro del turismo de calidad, como dicen los gurús, está relacionado con lo diferenciado, “lo auténtico”, primará sobre lo global o “estandarizado”. Para que me entiendan, una lata de sardinas posiblemente la encontremos en cualquier supermercado del mundo, un buen espeto de sardinas solo podrá encontrarlo aquí.
Los sociedad civil de Salobreña debemos ser más conscientes de la imperiosa necesidad que tiene este pueblo de sumar, porque un producto turístico como el de Salobreña tiene que ofrecer varias visitas de interés. Y sumar, es resolver todos los retos de infraestructuras y servicios, arreglar la imagen de Salobreña y también conservar y dinamizar nuestro Casco Antiguo.
Hago desde aquí un llamamiento a mis paisanos de Salobreña para que a través de sus representantes, nos pongamos de acuerdo sobre qué queremos que sea esa zona. Si lo hacemos, el gobierno municipal nos seguirá como administradores de nuestros intereses que deben ser.
PD. La pegatina es obra de Colin Bertholet, hace ya muchos años.

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