Hoy estoy un tanto nostálgico, el callejón de mi Abuela Laura donde me crié, el amor maduro y para siempre; se me ha venido a la cabeza cómo cambian los pueblos y cómo cambbiamos nosotros. Antes en Salobreña todos los días de veían la yuntas de vacas y bueyes cruzar toda la calle Cristo. Allí podias ver a Pitóño, Joaquín, Andres Castaño y tantos más que iban al campo hacer las labores. Siempre me gustaron verlas, acercarme y pensar lo juntas que iban con el yugo en la frente. Claro es que me crié entre ellas.
¡Es mi nostalgia infinita de otras latitudes lo que hace que mi corazón se estremezca de alegría por haber nacido aquí donde he nacido!
¡Es mi nostalgia infinita de otras latitudes lo que hace que mi corazón se estremezca de alegría por haber nacido aquí donde he nacido!

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