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martes, 13 de enero de 2015

LA CALLE MILAGRO
Ayer, mi buen amigo Fernando Vinuesa Romera, puso una foto de su calle en el casco antiguo y como casi siempre ocurre y últimamente, mucho más, los recuerdos se agolpan a bocanadas, a borbotones, en oleadas que casi me arrastran hasta la infancia y adolescencia.
Un casco antiguo, que recuerdo con calles bien adoquinadas, plazas arregladas, aceras en perfecto estado y vecinos, muchos vecinos que vivían en el pueblo; pues para los que vivíamos en la calle Cris...to, subir al casco antiguo, era “subir al pueblo”.
Nunca supe que esa calle se llamara Milagro, aunque ahora que lo pienso, nunca mejor puesto el nombre, pues para nosotros era un milagro cruzarla y estar en un santiamén en el Postigo, en la Tienda de Enrique Cano, en la Casa del Cura y su Pilar de agua siempre fresca. La zapatería del Siorico, el Abuelo de mi Primo Pepe Luis, la carpintería de su Hijo José, en fin, recuerdos, muchos recuerdos y olores, muchos olores.
Olor de las batatas recién cocidas, puchero de coles, horno de pan. Olor a vela de mariposa que flotaban en el agua de los santos y que nuestras madres encendían al caer la tarde.
¡Qué lejos queda ya todo, pero aún perdura al menos el recuerdo. Aquellas calles por donde mis pasos de niño corrían alocados jugando a saltar y hacer carreras con la rosca de pan que compraba en el horno de Jesús y calle Cochera hacia abajo hasta llegar a la calle Cristo, mi calle.
Tristeza de ver como el casco antiguo de Salobreña, es igual que la calle Milagro, vacío, sin ruido, sin gente. Muchas veces creo firmemente que los recuerdos de la infancia se quedan marcados como las huellas de la historia y solo hace falta una foto o un olor para despertar esos recuerdos de infancia.
Gracias Fernando por haber puesto la foto y traerme tan buenos recuerdos. Un abrazo.

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