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miércoles, 4 de enero de 2017

EL ÚLTIMO SULTANATO
Leo en GRANADA HOY, del martes, 27 de diciembre que el actual Director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Sr. Reynaldo Fernández declara, que la Alhambra no es un sultanato que uno pueda hacer lo que le dé la gana.
En primer lugar me encantan estas declaraciones, pues por fin alguien le pone el cascabel al gato de una vez por todas. El monumento más emblemático de nuestra ciudad, de Andalucía y por qué no de España, siempre ha sido un sultanato o cortijo privado para la Junta de Andalucía. Su dirección y sus decisiones que tanto afectan a la ciudad que acoge tal maravilla, siempre se toman en Sevilla, los anteriores Directores del Patronato, Sra. María del Mar Villafranca y anteriormente el Sr. Mateo Revilla, siempre fueron los encargados de llevar las decisiones marcadas desde Sevilla y de espaldas a Granada.
Ahora que la UNESCO le ha dado calabazas al tan traído y llevado Atrio que se quería construir a la entrada de la Alhambra, con restaurantes, tiendas y servicios, todos ellos muy encomiables para el visitante, pero jodidos para la ciudad entera de Granada, pues se conseguiría que el autobús dejara y cogiera al turista en la misma entrada y nadie bajara a visitar la hermosa ciudad que tenemos.
Ahora, para justificar ciertos errores del pasado, como la decisión tomada al efecto, con todas las fuerzas políticas en contra del famoso Atrio, a excepción claro está del PSOE y la inversión de dos millones de euros efectuada para iniciar el proyecto, tirados a la basura, pues no han servido de nada. Digo, que para justificar tales desmanes ahora dicen que la Alhambra continúa paralizada sin una oferta adecuada de servicios al turista.
El proyecto es una idea que tuvieron unos y que ahora se han dado cuenta de que es mejor gastar ese dinero en restaurar el barrio de El Albaicín, que falto está de ello, además de que el actual acceso es bastante bueno. Ponen excusas de todo tipo, que si máquinas de refrescos, que si venta de bocadillos, que si los mingitorios o lavabos no son suficientes, en fin nimiedades.
Mejor hubiese sido una reforma integral, que pide a gritos desde hace muchos años el monumento más visitado de España, con casi dos millones y medio de visitantes, pero integrarlo totalmente con la ciudad que lo alberga. Y sí, es bueno los nuevos accesos creados, pero también se tendría que haber pensado en rutas por los bosques de la Alhambra, bajar a Plaza Nueva y visitar las Bodegas Castañeda y probar su vermut, ir a Casa Julio y pedir sus riquísimas berenjenas fritas con miel de caña, pasear por el Paseo de los Tristes y oír el rumor del Darro y la belleza de la fortaleza arriba.
Siempre todo se hace de espaldas al pueblo y nadie pregunta qué quiere el granadino con su monumento, pues aunque sea dirigido desde Sevilla, este es el último Sultanato que queda y espero que por poco tiempo. Granada se merece algo más, mucho más.

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