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lunes, 29 de febrero de 2016

SALOBREÑA MONTE SIN LEÑA
Pienso que a mis años nadie puede negarme el cariño y dedicación que tengo para con mi pueblo. No hace falta mirar el DNI, para saber que llevo a mucha honra el haber nacido y criado en el mejor pueblo de la Costa Tropical; que siempre llevo a gala su nombre, sus cosas, sus gentes, llegando incluso a perder el apellido Gallardo Medina y conocerme por Antonio Luis, el de Salobreña.
Leo en el periódico IDEAL que según decisión tomada por el Ayuntamiento... de Salobreña, se ha decidido revitalizar la playa de “la cagailla”, pero eso sí cambiarle el nombre tan sonoro por otro más poético como “Playa punta del Río”, toma ya! Según comenta el concejal de turismo, el bueno de Manuel Guirado, el seguir conservando el nombre tan escatológico supone poco atractivo para el pueblo y el resto de playas.
De verdad, no me gusta llevar la contraria a una persona como Manolo, trabajador incansable por el pueblo y mucho menos a la nueva alcaldesa María Eugenio Rufino, que llega con ansias renovadas, pero últimamente estoy algo mosqueado.
Hace solo unas semanas se promocionaba Salobreña en Fitur con la Semana de Cine Negro y el Festival de Habaneras, y pensaba que estaban hablando de otro pueblo y no del mío. Pero ahora resulta que el turismo no viene a Salobreña por la denominación de playa “la cagailla”.
Vamos a ver, el turismo no llega a Salobreña porque llevamos años, muchos años en los que los distintos gobiernos tanto del PP como del PSOE no han movido un solo dedo para que el pueblo deje de ser subsidiado y pase a generar riqueza.
Dejamos perder la rica vega, cerraron la última fábrica de azúcar de Europa, consiguieron que no tuviéramos salida a la nueva Autovía como lo tienen Motril y Almuñécar, tenemos una parada de autobús que es solo un apeadero, el Centro de Salud hace años que grita cambios y restructuración, el puerto deportivo que se iba hacer en la Caleta, no se hace por las algas tan ecológicas que hay en los fondos marinos, los hoteles que se iban a edificar y relanzar el pueblo siguen esperando.
La lista es larga y muy dolorosa, pues doloroso es pensar que con solo cambiar el nombre de una playa tan familiar, tan nuestra y tan bonita como “la cagailla” van a venir más turistas. Ya puestos quiten el mote de Salobreña monte sin leña, cambien como ya hicieron el nombre de la calle Cristo por Avda. José Antonio, en fin un dislate.
Salobreña se merece algo más, mucho más que el cambio de un nombre al cual no debemos renunciar lo mismo que no renunciamos al Gambullón, el Postigo, el Hacho, la Pontanilla, el Paseo de las Flores y el Peñón. Más ingenio señores políticos, pues Salobreña se merece mucho más.

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