Querido Rey Baltasar:
Como todos los años, emocionado y lleno de esperanza, te escribo mi carta ilusionado; en primer lugar porque sé que vives lejos, pero quiero que sepas que siempre fuiste mi preferido, pues en mi pueblo Salobreña, allá por los años 50 nunca habíamos visto un negro en persona y mucho menos que fuera rey y mago.
Sé que tendrás muchas peticiones y que llegarás en la noche donde esperamos, con las manos abiertas, recibir cuanto te pedimos. No nos faltan deseos, es más, se nos acumulan en el corazón y anhelan salir con el gozo certero y seguro de que van a ser correspondidos por tu generosidad.
Pero este año ha sido muy duro para la ciudad en la que vivo y quiero, Granada. Los problemas y necesidades se han ido acumulando y como sé que habrá otras personas que te pidan oro, incienso y mirra, yo quiero pedirte algo distinto.
En primer lugar salud, pues los sexagenarios ya andamos con muchos achaques y yo en particular, pero una vez concedido este deseo de salud para los míos y este pobre Jubilado, quisiera hacerte una lista que espero leas con detenimiento.
No tenemos tren, sí como lo lees, hace ya ni se sabe que tenemos que ir en autobús hasta Antequera y desde allí comunicarnos con el resto de España. Seguimos sin tener metro, que tampoco sé si será la panacea, pero ya que llevamos casi 10 años de obras y las vías, las estaciones, el césped y hasta los vagones los sacan de higos a brevas, pues quisiera que funcionara.
El Museo Arqueológico hace la tira de años que sigue cerrado y sin visos de abrir. El Centro García Lorca se abrió a bombo y platillo pero aún no ha llegado el legado de nuestro insigne poeta y lo que es peor, nos quitaron los churros tan ricos que se hacían al lado del Centro.
Muy apreciado Rey Baltasar, sé que la lista de peticiones es algo extensa, pero extensos siguen siendo los problemas de esta magnífica ciudad tan querida y admirada por medio mundo, pero olvidada por las distintas administraciones.
Necesitamos por la vía rápida, una segunda circunvalación, pues la que tenemos se ha quedado de juguete para tanto coche, ya que nuestras autoridades no pensaron en el Centro Comercial Nevada y en el nuevo Hospital del PTS. Aquí, si quisiera detenerme un poco, pues el follón y caos que tenemos actualmente con la Sanidad es de órdago. Antes teníamos dos Hospitales completos que funcionaban, con sus deficiencias, pero que atendían decentemente a toda la población de Granada. Ahora se ha inaugurado un súper Hospital en el PTS, pero nadie sabe dónde acudir cuando tiene una determinada patología, pues aún hay especialidades repartidas por la ciudad. Por otro lado, quieren llevarse nuestro querido materno y que tantos granadinos vinieron a este incierto mundo al edificio de Traumatología, en fin un follón.
Por último, sería mucho pedir que iluminaras un poco a nuestro alcalde para que de una vez por todas se implique en todos y cada uno de los problemas que aquejan a esta nuestra ciudad, participando y luchando con sus conciudadanos.
No quería olvidarme, pedirte, este año, que la incapacidad de tantas personas de entender que ni el color de la piel ni el país de origen, como tú, son ningún impedimento para poder vivir, libremente, en cualquier lugar del mundo. Porque las fronteras y las razas ya no existen, rey negro, tráenos un poco de tolerancia para tantos fanáticos incapaces de sobrevivir en las diferencias.
Mi querido y añorado Rey Baltasar, te esperaré dormido, ¡ah! y no olvides beberte la copa de anís que te dejaré con mis zapatos.
Fdo. Antonio Luis Gallardo Medina (natural de Salobreña y vecino de Granada)

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