- Detalles
- Categoría de nivel principal o raíz: Opinión
- 31 May 2015
- Publicado el 31 Mayo 2015
- Escrito por Antonio Luis Gallardo Medina
Durante años había imaginado cómo sería ese momento mágico de la jubilación, tantos y tantos años esperando ese instante de descansar del trabajo diario, que cuando llegó por motivo de grave enfermedad, me cogió desprovisto de ideas y agenda para planificar todo lo que quería desarrollar y llevar a cabo.
Siempre había querido tener tiempo, mucho tiempo para dedicármelo a mí y mis aficiones, pero de golpe y porrazo me encontré con que todas ellas se habían perdido en el transcurso de los años o quizás por creer que faltaba mucho tiempo para ello, nunca pensé que me cogería tan temprana edad para disfrutar de esas aficiones.
Y el dominó, ah! bonito juego y que tanto me apasiona, quizás también ensalzado en exageración por mis triunfos playeros y de urbanización, pero que al final nunca entra el cinco doble.
Viajar, si ya no había tenido bastante con mi trabajo y los múltiples viajes y Congresos, pensaba que ahora, podría dedicar tiempo a viajar e ir aquellos lugares que no pude disfrutar por motivos de trabajo y sin embargo ahora podría sacar el mejor provecho posible. Alguien me apuntó en la Familia la posibilidad de dedicarme a la pintura, pero qué pintura, de pincel o de brocha gorda, pues nunca fui hábil con los lápices y el dibujo me lo aprobaban raspadamente.
Otra de las opciones era dedicar parte de mi tiempo ayudar aquellas personas que necesitan siempre la colaboración de gente comprometida con sus enfermedades o necesidades, llámese ONG o Asociación Española contra el Cáncer, el caso era sentirse útil y necesario para esas personas que pudieran encontrarse en situación comprometida.
Nietos
La vida me ha dado cuatro nietos maravillosos o como dice un Proverbio Galés... El amor perfecto, a veces no viene hasta el primer Nieto. Los Abuelos pueden proporcionar una asistencia práctica, apoyo, y una cadena de consejos útiles para cuidar al bebé. El encuentro de los Abuelos con sus Nietos es siempre muy enriquecedor para ambos lados. En mi caso ha sido una verdadera explosión de jovialidad y alegría, cada vez que estoy con ellos, no sé quién es más niño si ellos o yo, pues me encanta su presencia.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, ya no me atraen tantas cosas. Tan sólo la ternura de mis Nietos y la compañía de buenos amigos, algunos de ellos no tratados y cultivados en los últimos tiempos por motivos de trabajo y distancia. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño de mi mujer antes de irme a la cama.
El recuerdo que me queda de mis seres queridos y que ya no están conmigo. Los mejores versos del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas fritas o unas buenas migas que tanto me gustan e intentar dormir con la conciencia bien tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad para poder expresarme como quiero y pienso. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Seguir llorando, pues sigo siendo un llorón y ahora jubilado un poco más si cabe cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.
O como dice André Maurois “El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza”. Me siento jubilosamente jubilado.
Antonio Luis Gallardo Medina
No hay comentarios:
Publicar un comentario