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domingo, 4 de octubre de 2015

EL VERANILLO DE SAN MIGUEL
Cada año, cuando llegan estas fechas de final de septiembre siempre oímos la misma expresión. ¡El tiempo está loco! Cómo es posible que ya entrados en el otoño, tengamos que rescatar las sandalias, el pantalón corto o las camisetas de tirantes. Sin embargo, este año el tiempo ha estado bastante loco y revuelto, hasta el punto que la procesión de la Virgen de las Angustias ha estado a punto de suspenderse por tanta lluvia.
El “Veranillo de San Miguel...” es un período, en torno a una semana, que coincide en el tiempo con la llegada del otoño astronómico, y deja algunas jornadas con tiempo más propio del verano que acaba de terminar que de la estación recién estrenada. Es conocido con ese nombre porque la festividad de San Miguel se celebra el 29 de septiembre, más o menos en el momento en que se suele registrar una temperatura cálida, más alta que la de las anteriores semanas, que caracteriza al “Veranillo”.
También es conocido como el “Veranillo del Membrillo”, al ser una fruta cuya recolección se suele llevar a cabo durante estos días. En Salobreña la recolección se realizaba mucho antes o quizás nosotros teníamos muchas ganas de que así fuera, ya que durante todo el mes de septiembre, la playa se quedaba desierta y solamente acudíamos los nacidos en el pueblo.
Era de gran distracción el coger un membrillo o mejor aún una buena zamboa amarilla como el sol y tirarlo al mar mientras nos bañábamos y poder comerlo dentro del agua con ese sabor salaillo que tanto nos gustaba.
Casi todos los críos sabíamos el lugar idóneo para robar los membrillos en la vega, yo tenía un árbol pequeño pero matón, ya que siempre estaba cargado hasta partir las ramas. Este membrillo estaba justo antes de llegar a la Fuente de Andrés Díaz y me conocía perfectamente la vereda y cuál era el membrillo que tenía que coger por su maduración.
Recuerdos de infancia y adolescencia, olores a membrillos en la olla hirviendo para después hacer rica carne de membrillo, con ese sabor inconfundible y que siempre permanece en tu paladar y sobre todo en tu alma.
Recuerdos de seres queridos que ya no están con nosotros, todos tan lejos de aquí. “Tembloroso recuerdo esta huida del tiempo que se fue”, como decía Paul Verlaine.
Estamos llegando a limites altamente preocupante y sospechosos. Los mayores vamos por otros caminos, afortunadamente aun permanece la limpieza de mente y la inocencia contenida.Viva la libertad de pensamiento!

viernes, 2 de octubre de 2015

CARTA A LOS 12.481 SALOBREÑEROS
Quisiera felicitar y agradecer a los 12.481 habitantes que actualmente están empadronados en Salobreña, según datos del último censo aparecido de la provincia de Granada; pues de seguro viven en el mejor paraíso posible de toda la Costa Tropical.
Pero al mismo tiempo, me hago la pregunta de cómo es posible que viviendo en el mejor sitio de toda la costa, llevemos cuatro años bajando el número de habitantes. Qué pasa, qué ocurre, hay algo en ...el ambiente que haga que cada año menos gente quiera visitar y vivir en este maravilloso pueblo o tal vez sea que los espetos de sardinas son más caros.
Reconozco que no puedo ser muy objetivo con Salobreña, pues me tira, me enamorada y me lleva siempre a ver todas sus ventajas y maravillas, obviando muchas veces las deficiencias que seguimos arrastrando per secula seculorum.
Desde que tengo uso de razón y ya pasé de los 60, todos, absolutamente todos los políticos que hemos tenido en la nación, en la comunidad, en la provincia y en la alcaldía, cuando están en la oposición, todo son ganas y quejas de la nacional 340, pero cuando ocupan el poder, se olvidan de la susodicha carretera y de Salobreña en particular.
Autovía, hoteles, puertos deportivos, hospitales, etc. todo va para Almuñecar o Motril, mientras mi querida Salobreña se queda siempre a las puertas de todo, solo el Castillo vigila desde lo alto la incompetencia de tanto político de tres al cuarto.
Algo tenemos que hacer y hacerlo urgentemente, pues no podemos seguir perdiendo habitantes año tras año y más aún, con la calidad de vida que se respira en Salobreña. Necesitamos ya, inversiones de todo tipo y todas las instituciones sean del color político que sean ecuánimes con el pueblo y con su futuro desarrollo muy prometedor.
No podemos tener los chiringuitos funcionando dos meses al año y mantener diez meses sesteando al pueblo. Si ya perdimos la agricultura y nuestra querida caña de azúcar, si las chirimoyas y aguacates, cada día valen menos,
Algo tenemos que hacer y tiene que haber otra salida para de una vez por todas dar ese salto definitivo.
Juntémonos los 12.481 habitantes censados y otros tantos miles más que vendrán al calor de una Salobreña dinámica, con infraestructuras adecuadas al siglo que estamos, con hoteles, restaurantes, casco histórico, museos, actividades que hagan agradable la convivencia entre el turista accidental y el habitante de todo el año.
Esas gentes amables, atentas, cariñosas, acogedoras que tanto demanda el forastero. Con esas casas blancas, siempre limpias y encaladas que tanto atraen desde el puente del río. Seamos de una vez por todas Salobreñeros de verdad, aunando esfuerzos y ganas de conseguir todas nuestras demandas. Veremos como el próximo año seremos más, muchos más. Animo.
PD. Fotografía de mi amigo Francisco Paloma
Ya lo tengo decidido, voy a pedir cita para el médico, pues esta noche ha vuelto a suceder. El otro día fue la ristra de morcillas y esta noche este maravilloso plato alpujarreño que no se lo salta un galgo. Esto son los efectos de la imtervención quirúrgica y en la botica no venden nada para evitar mis pesadillas.
Carta publicada ayer en el diario Granada Hoy. Quisiera en unas pocas palabras agradecer a la prensa de Granada estas atenciones que tienen para con mi persona y poder dar salida a este sueño tan maravilloso de que la Residencia "Huerta del Rasillo" no se cierra. Gracias.
Me preguntó el camarero qué me pasaba al verme llorar y es que se me caía una lagrima nada más ver el maravilloso plato de jamón que me había partido y el vino tinto que tanto me gusta, placeres sencillos y a veces desapercibidos.
EL POCO CASO DEL SR. ALCALDE
Bueno Sr. Alcalde, mira que ya ha pasado un tiempo lo suficiente mente prudencial, para que se haya dado cuenta usted de que este pobre Jubilado lo único que quería era aconsejarle bien y dejarle bien claro lo que opinamos la gente que no le votamos en las pasadas elecciones, ni en las anteriores.
Está usted congestionado, le veo un tanto irritado y por supuesto ha perdido su sonrisa socarrona que tanto le caracterizaba.
Para más inri, este tiempo... loco y subido de temperatura ha venido acompañado de desastre tras desastre, el metro no se finaliza hasta no se sabe cuándo, el Centro Lorca se abre sin Lorca, el tren a Barcelona el último de Gun Hill, lo cierran, las obras del AVE continúan en Loja sin empezar, el aeropuerto cancela vuelos y ya nadie sabe dónde se puede volar, en fin un desastre.
Pero usted, sin hacerme caso y mira que le he escrito cartas, pues lo único que ha hecho para joderme un poco si cabe es ponerme un pipi-can en mi solar de la Calle Primavera, y eso sí cinco columpios o máquinas para hacer ejercicio, pero de lo que dijimos, de árboles, sombras, bancos, petanca, jardines, etc. nada de nada.
Mientras tanto su querido socio Ciudadanos, siempre acechando y pidiendo limpieza democrática, ya le dije que estos no eran muy de fiar, pues a usted le tienen con la soga al cuello y sin embargo 250 kms. Más allá, en Sevilla dejan a la Junta hacer lo que les venga en gana con sus imputados.
Este nuevo caso de intento de ensombrecer la labor de usted en el Ayuntamiento de Granada. En cuanto empiezas a leer la letra pequeña del asunto, ves que no hay delito ni caso como tal. Probablemente lo que quieren es llevarse por delante la figura del Alcalde, y todo ello sin que nadie se pregunte qué es lo mejor para la ciudad. Del Sr. Salvador y sus palabras, mejor no hablar, si no, habría que recordarle el pacto que tiene su partido con el PSOE en la Junta.
Pero usted sí que me preocupa, pues sabiendo que no le voto ni le votaré, tendría que haberme hecho caso e irse a tiempo a su pueblo Píñar, que ahora sí, parece comienza a refrescar y allí se está muy agustico.