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viernes, 1 de julio de 2016

SALOBREÑA ONDEA SUS BANDERAS
Estoy recibiendo algunas críticas por ser tan bien hablado de mi pueblo y unos cuantos me mandan incluso fotografías para que diga algo sobre el tema. Quisiera aclarar que no soy el defensor de Salobreña, solo soy un nacido en el pueblo que por vivir fuera, quiero y añoro más si cabe. El que escriba en las redes sociales y en la prensa alabando las bellezas de mi pueblo, no quiere decir, que no reconozca los fallos.
Y sí tenéis razón, aunque yo no... sea amigo de himnos ni de banderas, no es de recibo que el excelentísimo ayuntamiento presente este lamentable aspecto en cuando a señeras se refiere. Bien está que se ponga la bandera del arco iris, pero se debiera tener decente también la de Salobreña, la de Andalucía y la de España, pues parecen trapos hechos girones.
Como se comprenderá no estoy en contra de que ondee la bandera del orgullo gay y que se pinten los pasos de cebra y las fachadas si se quiere, pero por favor, son señales viales y solo pueden tener un color. El apoyo a este día no es pintar las cosas de colores, sino hacer entender que se deben respetar las opciones de las personas, sean opciones sexuales, políticas, religiosas.
Para la propaganda electoral, seguro que hay otros lugares más apropiados, pero claro el partido en el poder manda y decide.
No es por las altas temperaturas cómo proliferan estos hechos pues aquí hace años que se asentó la desidia, el abandono y las pocas ganas de pelear por un Municipio a la vanguardia del turismo y el desarrollo.
Al igual que se abandonó el casco antiguo y las ganas de embellecer cada uno sus fachada y cuidar del bien propio y ajeno, se abandonó también el buen carácter trabajador, emprendedor y cooperativista que hubiese necesitado Salobreña.
Sin embargo, sí que arraigo fuerte el bicho de la envidia, la murmuración y el qué dirán, haciendo que siempre viésemos la paja en el ojo ajeno, mientras que el pedazo de viga atravesaba nuestro ojo.
Siempre nos gustó echar la culpa al alcalde de turno, el gobierno autonómico o el central, pero nunca miramos en nuestras alcantarillas la porquería o suciedad que anidaba año tras año sin emplear productos necesarios para su erradicación.
De verdad, que ganas tengo que de una vez por todas levantemos el vuelo, miremos hacia el horizonte y nos demos cuenta del potencial tan alto que atesora Salobreña. Y por supuesto, todos a una, sin colores ni filosofías algunas peleemos por un pueblo próspero, limpio, emprendedor y donde cada cual se sienta participe de su propia aventura.
El fracaso más grande es no haberlo intentado nunca. Un emprendedor ve oportunidades en donde otro solo ve problemas. Este pueblo puede y no debemos dejarnos arrastrar por el pesimismo, pues todo parece imposible hasta que se hace. Animo y luchemos por una Salobreña más limpia y sobre todo más emprendedora.

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