EL CUENTO DE LA LIBERTAD DE EXPRESION
Todos sabemos que, una sociedad crece y se desarrolla cuando goza de una efectiva libertad de expresión. Si a sus puertas no hay peligro de amenazas y todo el mundo vive en paz publicando y transmitiendo lo que se le antoje. Pero eso sí, con igualdad de recursos para todos.
El negocio de los grandes medios de difusión (llamarlos "de comunicación" sería exceso) consiste en tergiversar y silenciar a quienes disienten con un determinado or...den de cosas.
Acabo de ver y oír como en dos cadenas de televisión y en una radio, los líderes políticos Rajoy, Sánchez e Iglesias proclaman a los cuatro vientos sus ideas, en algunos casos trasnochadas y en otras pasadas de tuerca.
Vivimos en una sociedad, que no sé cuándo dejó de ser sensata para convertirse en el cajón de sastre que todo lo admite y todo lo tolera, eso sí, en aras a la libertad de expresión. Se pisotea y quema la bandera nacional, se pita el himno de la nación como si fuera el canto del cisne.
A los niños se les enseña desde muy temprana edad que los reyes magos, ya no son magos, sino magas. Los cristobicas de toda la vida ya no dan mamporros, sino que ahorcan jueces y violan a monjas. El Laicismo tan pregonado y pregonero se lo pasan por el arco del triunfo, pero todo, por supuesto bajo el prisma de la libertad de expresión.
El parlamento, otrora centro de dialogo y discusión se torna en un mercado carnavalesco en donde las diputadas van a dar teta a sus niños, otros van en bicicleta, alguno lleva pantalones vaqueros y pelo ensortijado, por no decir otra cosa y los más escupen y blasfeman del contrario, no con argumentos sino con argucias y filibusterismo.
Incluso hay alguno que se mofa y le pone nombre al pacto de dos fuerzas democráticas, llamándole “el pacto del beso”, por supuesto escenifican la escena con todo lujo de detalle.
Y este es el cuento de la libertad de expresión que todo lo admite, todo lo tolera y todo lo perdona en aras a la muy noble y leal libertad de expresión, esperemos que no nos coja a todas por banda y nos veamos inmersos en el lodazal que se pretende.
Todos sabemos que, una sociedad crece y se desarrolla cuando goza de una efectiva libertad de expresión. Si a sus puertas no hay peligro de amenazas y todo el mundo vive en paz publicando y transmitiendo lo que se le antoje. Pero eso sí, con igualdad de recursos para todos.
El negocio de los grandes medios de difusión (llamarlos "de comunicación" sería exceso) consiste en tergiversar y silenciar a quienes disienten con un determinado or...den de cosas.
Acabo de ver y oír como en dos cadenas de televisión y en una radio, los líderes políticos Rajoy, Sánchez e Iglesias proclaman a los cuatro vientos sus ideas, en algunos casos trasnochadas y en otras pasadas de tuerca.
Vivimos en una sociedad, que no sé cuándo dejó de ser sensata para convertirse en el cajón de sastre que todo lo admite y todo lo tolera, eso sí, en aras a la libertad de expresión. Se pisotea y quema la bandera nacional, se pita el himno de la nación como si fuera el canto del cisne.
A los niños se les enseña desde muy temprana edad que los reyes magos, ya no son magos, sino magas. Los cristobicas de toda la vida ya no dan mamporros, sino que ahorcan jueces y violan a monjas. El Laicismo tan pregonado y pregonero se lo pasan por el arco del triunfo, pero todo, por supuesto bajo el prisma de la libertad de expresión.
El parlamento, otrora centro de dialogo y discusión se torna en un mercado carnavalesco en donde las diputadas van a dar teta a sus niños, otros van en bicicleta, alguno lleva pantalones vaqueros y pelo ensortijado, por no decir otra cosa y los más escupen y blasfeman del contrario, no con argumentos sino con argucias y filibusterismo.
Incluso hay alguno que se mofa y le pone nombre al pacto de dos fuerzas democráticas, llamándole “el pacto del beso”, por supuesto escenifican la escena con todo lujo de detalle.
Y este es el cuento de la libertad de expresión que todo lo admite, todo lo tolera y todo lo perdona en aras a la muy noble y leal libertad de expresión, esperemos que no nos coja a todas por banda y nos veamos inmersos en el lodazal que se pretende.

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