Para Antonio “el pesetas”
Mis recuerdos se agolpan en mi mente, como si fuesen hoy mismo, pues cada vez que venían amigos o conocidos a visitarme a Salobreña, la visita guiada, era subir a lo alto del pueblo, ver el paseo de las Flores, el Castillo, la Iglesia, la Bóveda y terminar, como no en el “Bar Pesetas”.
Siempre era el lugar que quedabas estupendamente con la visita, pues la entrega, profesionalidad, simpatía y generosidad de Antonio era el pasaporte para quedar como u...n rey. Sus frituras nadan tenían que envidiar a la carihuela y las vistas de toda la vega, el pueblo y la playa únicas.
Más de una vez discrepamos sobre los calamares fritos, pues yo era fiel a los de Palomares en el Bar Ambigú, pero el bueno de Antonio siempre me convencía de que los suyos eran más ricos.
Allí donde te encuentres, seguro que debieras sentirte contento y orgulloso de la cantidad de amigos que has hecho, entre los cuales me considero.
Hasta siempre Antonio y ¡Marchando una de tus calamares!
Mis recuerdos se agolpan en mi mente, como si fuesen hoy mismo, pues cada vez que venían amigos o conocidos a visitarme a Salobreña, la visita guiada, era subir a lo alto del pueblo, ver el paseo de las Flores, el Castillo, la Iglesia, la Bóveda y terminar, como no en el “Bar Pesetas”.
Siempre era el lugar que quedabas estupendamente con la visita, pues la entrega, profesionalidad, simpatía y generosidad de Antonio era el pasaporte para quedar como u...n rey. Sus frituras nadan tenían que envidiar a la carihuela y las vistas de toda la vega, el pueblo y la playa únicas.
Más de una vez discrepamos sobre los calamares fritos, pues yo era fiel a los de Palomares en el Bar Ambigú, pero el bueno de Antonio siempre me convencía de que los suyos eran más ricos.
Allí donde te encuentres, seguro que debieras sentirte contento y orgulloso de la cantidad de amigos que has hecho, entre los cuales me considero.
Hasta siempre Antonio y ¡Marchando una de tus calamares!

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