MUERTE DE UN VIAJANTE
El protagonista de la novela de Arthur Miller, “Muerte de un viajante”,
es Willy Loman, viajante y vendedor de profesión, de 63 años, un trabajador infatigable que siente que debería retirarse y vivir una bien merecida vida tranquila, rodeado de su familia y sus amigos.
Pero el protagonista de esta terrible historia es un inmigrante que se coló en el barco Melilla-Almería dentro de una maleta. Viajaba dentro del vehículo de su hermano, que fue detenido a... la llegada al puerto. Una ambulancia en el muelle atendió al polizón, pero ya había fallecido. Solo tenía 27 años.
No creo que el caso de este chico sea desesperación, su hermano trabajaba en Francia y tenía papeles, podía ayudarle, en Marruecos la gente no esta tan desesperada, o esa desesperación es por la comedura de tarro que tienen, porque son jóvenes, ven la tele y se imaginan sueños de progreso y de bien. Tienen comido el tarro. Yo creo que fue inconsciencia más que nada, no se imaginaron que podía pasar lo que luego pasó.
Una tragedia por ser una persona, pero también el hermano tendría que haber pensado, que tal vez no hubiese sido buena idea, intentar lo de la maleta en pleno verano. Y sabiendo la ola de calor que azota a España. Una imprudencia del hermano. Pero sabemos que estas personas a veces anteponen la razón, ante su idealización de un pasaporte a Europa. Estos inmigrantes están muy bien engañados en sus respectivos países. Ante el sueño europeo.
Si en realidad supieran que el famoso estado de bienestar que teníamos y que se les vende, no es tal, que aquí a los perros no se les ata con longaniza y que la gente sufre y padece para poder llegar a fin de mes. Que la sanidad pública y universal para todos, es algo pasado y que ellos cuando lleguen en su travesía se verán con serios problemas para acceder a la citada sanidad.
La desesperación obliga a algunos a hacer locuras. Es casi imposible sobrevivir dentro del maletero de un coche en la bodega de un ferry. Siento su muerte y la de todos aquellos que se juegan su vida en las alambradas en el mar y en una maleta, qué triste noticia y luego dicen que el verano es monótona y aburrido.
El protagonista de la novela de Arthur Miller, “Muerte de un viajante”,
es Willy Loman, viajante y vendedor de profesión, de 63 años, un trabajador infatigable que siente que debería retirarse y vivir una bien merecida vida tranquila, rodeado de su familia y sus amigos.
Pero el protagonista de esta terrible historia es un inmigrante que se coló en el barco Melilla-Almería dentro de una maleta. Viajaba dentro del vehículo de su hermano, que fue detenido a... la llegada al puerto. Una ambulancia en el muelle atendió al polizón, pero ya había fallecido. Solo tenía 27 años.
No creo que el caso de este chico sea desesperación, su hermano trabajaba en Francia y tenía papeles, podía ayudarle, en Marruecos la gente no esta tan desesperada, o esa desesperación es por la comedura de tarro que tienen, porque son jóvenes, ven la tele y se imaginan sueños de progreso y de bien. Tienen comido el tarro. Yo creo que fue inconsciencia más que nada, no se imaginaron que podía pasar lo que luego pasó.
Una tragedia por ser una persona, pero también el hermano tendría que haber pensado, que tal vez no hubiese sido buena idea, intentar lo de la maleta en pleno verano. Y sabiendo la ola de calor que azota a España. Una imprudencia del hermano. Pero sabemos que estas personas a veces anteponen la razón, ante su idealización de un pasaporte a Europa. Estos inmigrantes están muy bien engañados en sus respectivos países. Ante el sueño europeo.
Si en realidad supieran que el famoso estado de bienestar que teníamos y que se les vende, no es tal, que aquí a los perros no se les ata con longaniza y que la gente sufre y padece para poder llegar a fin de mes. Que la sanidad pública y universal para todos, es algo pasado y que ellos cuando lleguen en su travesía se verán con serios problemas para acceder a la citada sanidad.
La desesperación obliga a algunos a hacer locuras. Es casi imposible sobrevivir dentro del maletero de un coche en la bodega de un ferry. Siento su muerte y la de todos aquellos que se juegan su vida en las alambradas en el mar y en una maleta, qué triste noticia y luego dicen que el verano es monótona y aburrido.

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