El Niño de Laurica
viernes, 2 de octubre de 2015
Me preguntó el camarero qué me pasaba al verme llorar y es que se me caía una lagrima nada más ver el maravilloso plato de jamón que me había partido y el vino tinto que tanto me gusta, placeres sencillos y a veces desapercibidos.
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