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sábado, 23 de julio de 2016

Esta semana el periódico IDEAL está que se sale, tal vez sean las calores que soportamos. Ayer volvieron a publicarme otra carta, ya van tres esta semana. Me gusta, pues es sobre el tema de mi querida Facultad de Medicina.
Se encuentra uno por ahí cada tipo, que parece salido de las tinieblas. Con tanto master Chef sénior, junior, infantil, bebe y la madre que les parió...
Hoy, no se me ha ocurrido nada mejor que hacer una foto del cucurucho, que palabra más bonita, de churros o tejeringos, que luego se me enfadan, que he comprado bien temprano para todos vosotros, De siempre me gustaron los churros y si ya los mojas en chocolate...sublime
stuvo más de una hora apretando el corsé y al final tomó la decisión salomónica que su cuerpo era más esbelto dejándose insinuar que mostrando todo su recorrido. Siempre existe una diferencia entre la sensualidad de la insinuación y la aberración de querer llamar siempre la atención

viernes, 22 de julio de 2016

CHUPANDO CAÑA DE AZUCAR
Qué lindo era ser niño allá en los años 60 en Salobreña, sin preocupaciones y todo un mundo por recorrer. Sentado en el borde de la acera, justo en la esquina del callejón de mi Abuela Laura, hoy se llama calle Ingenio, antes era el callejón que llevaba a la fuente de Andrés Díaz para coger el agua fresca.
Yo me sentaba en la puerta de la tienda de mi Tía María y esperaba con ansiedad pasar los acarretos cargados de caña de azúcar camino de la fabriq...uilla. En ese preciso momento cogía y tiraba de una de las cañas de los haces y oh delicia, comenzaba el placer de chupar el rico néctar.
Por qué me da tanto placer recordar esos días y me anima tanto, tal vez sea porque dicen que recordar es vivir y a mí me transporta aquellos años en los que no tendría más de siete u ocho. Estos recuerdos, forman hoy en día parte muy importante de los que soy como adulto.
La calle Cristo, era la arteria principal del pueblo, parada de Alsina, los taxis, los bares, las tiendas y por encima de todo, la gente. Gente sencilla, trabajadora, bulliciosa pero al mismo tiempo tranquila. Mujeres que cada día barrían su trozo de calle, regaban las macetas colgadas de la pared y hablaban, sí hablaban con sus vecinos como si hubiese pasado mucho tiempo desde la noche anterior.
Hay cosas que definitivamente no se cambian por nada, y el vivir una etapa en tu infancia donde lo complicado en aquellos tiempos era simple y se realizaba con tanto gusto, el único problema era quitarte los churretes de la cara de tanto chupar caña de azúcar, para que tu madre no te regañara. Todos estos recuerdos son cosas valiosas que por supuesto se quedan en nuestra mente y corazón para toda una vida.
Siempre merendábamos pan y una onza de chocolate, bocado de pan, bocado de chocolate. De vez en cuando, había pan con aceite y azúcar. No llevábamos reloj y después de comer nos íbamos a jugar a la rayuela, al trompo, a las canicas o a los santos, toda la calle era nuestra.
A mí me encanta recordar, incluso cuando alguien me dice que no se puede uno estancar en el pasado me da mucha rabia, porque todos y cada uno de nosotros nos hemos forjado con el día a día, nuestra vida es un camino lleno de recuerdos y poderlos revivir con la memoria, escribirlos y compartirlos es algo hermoso. No creo que sea síntoma de vejez. No se trata de estar anclado en el pasado, si no hacer de él precisamente un camino en nuestro presente.
Mientras yo sigo chupando la rica caña de azúcar sentado en la acera.
Acabo de leer una noticia estremecedora, de esas que solemos leer solamente el encabezado y de verdad, se me han caído todos los palos del sombrajo. El titular dice..." al día mueren 50.000 personas por falta de medicamentos".
Siempre he pensado que cómo pueden saber la cifra exacta, acaso hay alguien con un contador para saber en cada rincón, quién padece o quién sufre, pero me da igual cómo lo hagan, la cifra me sigue pareciendo horripilante.
Por mis más de 30 años trabaj...ando en una multinacional farmacéutica, sé perfectamente el costo de un medicamento y también sé los beneficios desorbitantes de estas compañías.
No es de recibo ni de justicia, que un solo ser humano muera por falta de medicamentos y más tirando las toneladas de los mismos caducados.
Los Gobiernos debieran introducir una cláusula que antes de aprobar el uso de un solo medicamento, habría que destinar una parte a esos países que no disponen de medios, infraestructuras o negocio para rentabilidad.
Sé que la noticia pasará como siempre y seguirán muriendo otros 50.000, pero yo me siento mal, muy mal.
Aunque los seres humanos tenemos una capacidad de olvido impresionante, creo que la frase de este año, nos durará quizás hasta el que viene, pues ya no se habla de Rajoy, ni del tal Sánchez y mucho menos de Urdangarin, Bárcenas, los EREs, Cursos de Formación, etc. la frase de este verano ha sido, es y será...