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domingo, 8 de noviembre de 2015

CANCION DEL OLVIDO
Como dice la canción, ni contigo, ni sin ti tienen mis males remedios, contigo porque me matas y sin ti porque me muero; eso me pasa a mí con mi pueblo, Salobreña. Años, todos los que tengo y recuerdo he alabado, ensalzado y vitoreado su nombre y hermosura por todo el mundo, hasta el punto de perder mi apellido y conocerme más, por Antonio Luis el de Salobreña.
Pero quiero hacer una confesión, estoy cansado, casi harto de tanta desidia, abandono y parsimoni...a con que los habitantes del pueblo tratamos los asuntos que nos afectan a todos. He llegado a pensar, que quizás, por vivir fuera del pueblo, los sentimientos son más fuertes y exagerados, pues todo lo tengo idealizado y los recuerdos y sentimientos están más a flor de piel que mis paisanos que viven el día a día.
Nada, absolutamente nada se puede hacer, sin que cada habitante tenga una opinión distinta al vecino y opiniones como vecinos hay, son muchas y difíciles de llevar a cabo, nadie piensa ni siente en el bien de todos, si no que hace la guerra por su parte.
No exagero, si digo que somos como la gata Flora, que cuando se la meten chilla y cuando se la sacan llora, nada hay que nos haga ver lo bueno y hermoso que se puede conseguir estando todos unidos en algo tan elemental como el bien del pueblo.
Este verano, el colmo fue, cuando alguien escribía en el periódico despotricando del pueblo y poniéndonos a parir, que si el paseo marítimo, que si el castillo; alguien salió a protestar o quejarse de tal infamia?, pues nadie, absolutamente nadie. Ni las fuerzas políticas, ni sociales, ni culturales, nadie dijo ni mu.
Perdimos las azucareras, perdimos la vega, perdimos los hoteles, perdimos el puerto deportivo, perdimos la autovía, perdimos los campos de golf, perdimos hasta la decencia de decir basta ya! Estoy hasta los cojones de tanto abandono y deterioro del mejor pueblo de la costa tropical.
Es por ello, que solicito vuestra ayuda, para que de una vez por todas empecemos a darnos cuenta de lo que realmente nos interesa, que no es otra cosa que el engrandecimiento de Salobreña, para que sus ciudadanos se sientan orgullosos y felices de llevar ese apellido.
Apoyemos todas aquellas iniciativas públicas o privadas que vayan encaminadas a realizar una mejor calidad de vida para todos los habitantes. Dejemos ya de una vez los celos, envidias, rencillas y no mirarnos tanto el ombligo, si no tener miras más amplias y abiertas, de verdad, Salobreña se lo merece.
Coincidiendo con mis dias en el Hospital el diario Granada Hoy, tuvo a bien publicarme esta carta. Muchas Gracias a este periódico por los detalles que tiene para con este Jubilado.
MI QUERIDA CALLE CRISTO
Todas las Ciudades, Villas o Pueblos, tienen su Calle Real, Avenida Principal o Arteria importante que atrae a toda la Ciudadanía. En Salobreña, durante muchos años esa Calle emblemática que congregaba a la mayoría de habitantes del Pueblo fue la Calle Cristo y hablo en pasado, pues esta mañana de Agosto, aprovechando unos días de vacaciones en mi Pueblo, me he dado un paseo por la misma y me ha entrado una gran nostalgia de tiempos pasados.
Los que pasamos de los sesenta recordamos perfectamente la vida que transcurría por dicha calle. Empezando por el Portichuelo y la Antigua Caja de Ahorros, la Casa de D. Fermín “el practicante”, la tienda de “Paquito Franco”, el Bar de Eduardo “el cuco” la Fábrica de Gaseosas de “Encarnita”, la tienda de Santiago Romera, la Barbería del Maestro José, la Tienda de Teresa Montes, la Farmacia y su eterno mancebo D. Francisco, la Parada de Taxis, el Estanco de María, la Casa donde nací, la Posada "San José" la Fragua de Marino, la Tienda de Pepe Hernández, la Parada de Autobús, el Cine de verano de mi Tío Pepe Cervilla, el Ambigú con Andrés Palomares y sus deliciosos calamares fritos, el horno de Castilla y ese olor tan rico a pan recién hecho, la carpintería de Domingo, el Bar de Pepe Calabaza, la Talabartería de Pepe, la Casa de D. Antonio “el médico”, el taller de Bicicletas de Calderay. En fin, toda la vida social, comercial y de relaciones humanas se desarrollaba a lo largo de la Calle Cristo.
Esta mañana, como digo, he paseado por ella de punta a punta, y solo queda el Bar de Eduardo “el cuco” en su nueva ubicación y el Estanco. No había ruidos, voces, jaleos, a penas si me he encontrado con un par de Personas.
Pero uno de los recuerdos más gratos que me queda, es que aun siendo la Calle principal del Pueblo, ha cobijado todos mis juegos de infancia y adolescencia hasta el punto de que la vida se hacía y vivía prácticamente en plena Calle.
En el Callejón donde vivía mi Abuela Laura (hoy calle Ingenio) desarrollábamos la mayoría de los juegos. Quisiera recordar algunos de ellos: el Boli, Píola, el Trompo, el Aro, el Triángulo, éste último tenía variaciones pues dependiendo de qué época fuera podría tratarse de “Santos” (la cara principal de las cajas de cerillas), chapas de botellas o envoltorios de polvorones. El Juego consistía en hacer un Triángulo y en él se metían las apuestas, para a continuación contar diez pasos y marcar una raya y desde ella se lanzaba con una suela de alpargata y ver de conseguir cuantos de los objetos depositados en el triángulo salían del mismo. Alegría me da el recordar el altísimo valor que tenían aquellos primeros mantecados con envoltorio de colorines, aquellos “platicos” de Gaseosa “La Pitusa” y la suela de Alpargata tan fina y lisa que me había hecho el Abuelo de mi Primo Pepe Luis.
En época de “campaña” de la Fábrica, los Acarretos recorrían toda la Calle Cristo hasta llegar a su destino cargados de haces de caña de azúcar y en cuanto el encargado de la reata de burros o mulos se descuidaba, íbamos sacando alguna caña del haz y nos sentábamos en el bordillo de la acera a chupar el rico néctar. Qué olor más penetrante se olía a Costra de Azúcar mientras duraba la molienda.
Otra de las distracciones, era sentarse en “la Esquina de mi Tía Teresica” y ver pasar a la gente en peregrinación con sus cubos, garrafas, pipotes, cántaros, etc. hacia la fuente de Andrés Díaz y llenar los distintos recipientes con esa agua tan fresquita; rara era el día que no pasaban más de 20 personas.
Otro de los juegos que cubrían nuestro tiempo era el “Pincho”, cuando llovía, el Callejón que por supuesto estaba sin asfaltar, se cubría de un barro perfecto para desarrollar el juego que consistía en marcar con un “pincho” siete cuadros superpuestos y con valores desde 1 hasta 7. A partir de una raya que se trazaba a tres pasos de los cuadros, debíamos lanzar el “pincho” e ir clavando en los cuadros para ver qué puntuación obteníamos, lógicamente según fuera el barro, el "pincho” y la destreza se podían alcanzar distintas puntuaciones. Uno de los mejores “pinchos” era el mío, me lo hizo mi Tío Modesto en la Fábrica y tenía hasta puño de madera.
En las noches de verano, todos los vecinos de la Calle Cristo, desde el principio al fin, se sentaban en la puerta de sus Casas a charlar con la familia, amigos o vecinos y mientras los chavales jugábamos al pilla- pilla, a la escoba, a las prendas, al veo-veo, etc. Toda la calle era nuestra y no existía peligro alguno de atropello, pues los únicos coches eran los Taxis y a esa hora no pasaban por allí.
Ahora, yo también he abandonado la Calle y vivo como la mayoría de la gente en la parte baja del Pueblo -como se decía antes- pero no quiero olvidar aquellos años tan maravillosos y más aun, los juegos tan importantes y tan inventados, que con mucha imaginación y ganas de pasarlo bien disfrutamos tanto. Han pasado los años sí, pero aún late en mí las ganas de decir... “Querida Calle Cristo”
Antonio Luis Gallardo Medina
Salobreña 4/8/1992
DE VUELTA A CASA
Siempre pensé en lo ridículo y ñoño del anuncio del Almendro…”vuelve, a casa vuelve, vuelve a tu hogar…”, pero quizás por los años y tal vez por lo sensible que me encuentro, el caso, es que he vuelto a casa y como quiera que ha ocurrido en pocos meses los temas médicos míos, me ha hecho tararear la dichosa canción del turrón.
No es posible en estas líneas dar las gracias más efusivas y cariñosas a todos los que os habéis preocupado por mi estado de salud, pu...es en verdad, os habéis pasado. Siempre criticamos y menospreciamos las redes sociales y Facebook en particular, pero a mí me insufláis un ánimo y unas ganas grandes de seguir al pie del camino.
Con lo jodido que soy y lo cascarrabias que me he vuelto, no quisiera dejar pasar la ocasión de unas puntualizaciones, principalmente para aquellos amigos nuevos y que no quisiera perder por nada en el mundo.
Sigo siendo el mismo de antes de la enfermedad en cuanto a sentimiento, modo de pensar y actuar, pero con otras prioridades en la vida.
A nivel político, no me gusta este Gobierno para nada, pero la alternativa y no programa que se me ofrece, tampoco me gusta la Oposición. Al no tener filiación política alguna, puedo decir y opinar lo que me venga en gana, sin atadura alguna y sin ofender a nadie.
A nivel deportivo, ya dejaron de gustarme los Equipos Grandes, pues lo tienen todo y aun quieren más, incluso son defraudadores. Yo sigo sufriendo con mi Granada como cada año, pero este, aun peor, sumando de uno en uno.
Me gustan las comidas sencillas, las migas, el puchero de coles, la calabaza frita, un buen choto, un tocino, un jamón y un buen vaso de vino.
Me apasionan los libros, muchos libros, más libros, porque en ellos está la sabiduría de la que carecemos y que tanto necesitamos.
Y por último, me gusta el contacto con los míos, mi Mujer, mis Hijas, mis Nietos y vosotros, que habéis llegado a ocupar ese espacio reservado siempre para el amigo que está en momentos difíciles. De verdad, una vez más gracias por todo y que no se rompa el espíritu del dichoso turrón
NOTICIÓN:
Le han dado el alta en el hospital a mi Padre, desde el jueves está el pobre allí metido.
Ha salido corriendo y nadie sabe el paradero.
Ole, ole y ole que contentos estamos, eres un campeón, el mejor!!!! Te queremos muchísimo!!!!
Aunque no lo compartiésemos ayer, Antonio Luis Gallardo Medina acudió a su cita dominical de IDEAL EN CLASE, aunque eso sí, un poco metamorfoseado Emoticono wink
Información de la comunidad educativa de enseñanza de Primaria y Secundaria de los centros de Granada.
en-clase.ideal.es|De Antonio Arenas
BALADA DEL QUE NUNCA FUI A GRANADA
Un país que lleva dos días hablando de lo malo que es comer jamón, que repite sin cesar la tragicomedia de Cataluña y que tiene un gobierno de circunstancias y una oposición de pandereta es normal que no tenga ni un solo recuerdo para hoy, día 28 de Octubre, hace 16 años que murió nuestro Rafael Alberti, poeta gaditano y que tanto quiso a nuestra Granada.
« ¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana....
Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.»